La mañana del sábado 4
de agosto, miembros
del Grupo Extremo de
Pasos Largos
afrontamos una subida
matutina al cerro
Cascajares, situado a
modo de atalaya
natural, entre la
Sierra de las Nieves,
el Valle del Genal y
Sierra Bermeja. Desde
sus 1.416 m de altitud
se contemplan algunas
de las más bellas
estampas de la
Serranía de Ronda,
todo un mar de
montañas, cañadas,
torcales, pueblos y
bosques que se suceden
sin solución de
continuidad, de manera
anárquica pero
ordenada, creando un
cuadro natural de
belleza sin par.
Comenzamos a subir a
las 6,30 h desde la
Fuenfría Alta, por el
antiguo camino, hoy
reconvertido en sus
inicios en un carril,
que nos lleva hasta un
collado, desde donde
se retoma el sendero,
que asciende por la
cuerda de la montaña
hasta situarse a los
pies del Cascajares,
lastimosamente
mancillado por una
impresionante cantera
que está echando
abajo, literalmente
hablando, la montaña.
El viento de levante
nos regaló
unos espectaculares
mares de nubes, que
son, sin duda una
de los
fenómenos meteorológicos más singulares
en esta época del año,
lo cual motiva un gran
índice de humedad en
nuestras montañas,
sobre todo en la
cordillera de Sierra
Bermeja, de ahí, que
en sus laderas crezcan
desde el pinsapo hasta
el rebollo, pasando
por su inmensos y
endémicos pinares. Si
bien, no pudimos
observar las costas
africanas, ni otros
entornos costeros, nos
dimos por satisfechos
con la salida del sol
tras el cerro del
Duque y con los
impresionantes vuelos
de los buitres
leonados. Tras el
amanecer tomamos rumbo
hacia el cerro de los
Realejos, para
descender por el
arroyo del mismo
nombre, hasta el punto
inicial de partida.
Nos Vemos en las
Montañas
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