Primera ruta del año
2008: “Enamorados”, que mejor manera
de comenzar el año, que tener como
destino el nombre de un peñón que
representa el estado de ánimo mas
embriagador que un ser humano puede
experimentar a lo largo de su vida.

Bien mereció la pena
el madrugón para darse cita en
“Conejeras” a las 8,30 am. aquella
fría mañana de 5 de enero, bajo un
espectacular cielo anaranjado con el
que “Aurora” se levantó del lecho
azafranado de “Apolo” para darnos la
bienvenida y rociar la tierra con su
brillo, mientras el sol se derramaba
y en el parque natural Sierra de Las
Nieves se iba haciendo la luz
conforme nos acercábamos a
Quejigales, desde donde empezamos a
caminar unos quince senderistas
encabezados por el “Mago Gandalf” y
otros personajes míticos de Pasos
Largos entre los que se encontraban
algunos de nuestros mas prestigiosos
reporteros que en aquella jornada se
presentaron con el equipo completo,
como requieren las grandes
ocasiones.

Con cero grados en
Quejigales, quien mas y quien menos,
comenzó la caminata con su gorro de
lana, sus guantes, su braga, las
polainas para el barro y la nieve
que nos esperaban arriba, además de
el chaquetón mas gordo del
repertorio invernal. Y de esa guisa
comenzábamos a caminar con ritmo
vivo, dirección nordeste por “El
Carril del Sabinal”, dejando a
nuestra derecha la senda que sube
hacia “La Cañada del Cuerno”, la
balsa contra incendios, la placa de
“Frasquito” y una preciosa laguna
que se forma a la derecha del
carril, cuyo nivel de agua, casi
siempre es buen indicador, para
hacernos una idea de la nieve con la
que nos vamos a encontrar arriba
(obviamente en caso de nevada
reciente).

Con los cortados de
“La Calerilla” a nuestra derecha,
dirección sur, desde donde desciende
hacia nosotros un mar de pinsapos y
a nuestra izquierda (norte) el
cortijo de “Majada Vieja” con el
telón de fondo de “Sierra Blanquilla
y Los Merinos” llegamos al final
del carril coincidiendo con la zona
baja de “La Cañada de En medio” que
también dejamos a nuestra derecha,
para continuar siempre dirección
nordeste, por una senda, que durante
unos 300 m. atraviesa una zona un
tanto desértica, donde a poco que
llueva se convierte en barrizal,
poniéndonos a prueba, como si de una
“jincana” se tratase el paso por
este tramo, hasta que por fin
llegamos a un bosque de altísimos
pinsapos centenarios que en
ocasiones llegan a superar los 30 m.
de altura. De hecho si nos
trasladáramos al mundo de “Tolkien”
esta zona del parque bien podría
relacionarse con “El Bosque de
Fangorn” y es que nos encontramos en
uno de los bosques de pinsapos mas
densos y espectaculares del parque,
donde además de sus colosales
dimensiones, cada uno tiene su
propia forma y personalidad, unos
vistos desde la distancia parecen el
típico abeto navideño, otros tienen
forma de candelabro, otros
retorcidos parecen tener brazos que
nos quieren coger, tal vez para
contarnos historias de bandoleros,
tal vez para contarnos lo que sufren
con el cambio climático…¿quién
sabe?, el caso, es que sin dejar de
maravillarnos por la belleza que nos
rodeaba por todas partes, dejamos a
nuestra derecha la senda que se
adentra por “La Cañada de Las
Ánimas”, llegando inmediatamente
después al mítico enclave de “Los
Coloraillos” desde donde se accede a
un privilegiado balcón natural con
vistas al “Peñón de Ronda”
relativamente cercano a nosotros
dirección noroeste y por encima las
subbéticas cordobesas con la
inconfundible silueta del Morrión y
La Tiñosa.


Una vez retomada la
senda continuamos por el denso
bosque de pinsapos, encontrándonos
ya con los primeros mantos de nieve
sobre el suelo que pisábamos y sobre
las ramas de los pinsapos que
rodeaban las curiosas plazoletas,
desde donde se abren unas vistas que
nos permitieron disfrutar de una
preciosa panorámica del “Peñón
Enamorados” al este, mientras que
nosotros seguíamos dirección
nordeste hacia la base del “Tajo del
Canalizo” que ya teníamos mas cerca
a cada paso que dábamos, hasta
llegar a la fuente del mismo nombre,
lugar estratégico para tomarse un
respiro, echar un trago, apretarse
la lazada de los cordones ó por
ejemplo quitarse, como mínimo, el
“chaquetón” porque nos espera una
subida continua de mas de 200 m. de
desnivel sin tregua hasta el collado
ó “Puerto del Canalizo”. Donde la
primera parte del grupo llegó de
forma compacta, todavía bajo un mar
de nubes en constante evolución,
seguida por los reporteros y como
“farolillo rojo” “La Rosa de
Casarabonela” y “Darío El
Magnífico” a quien en un gran gesto
de compañerismo le dejó su par de
calcetines extra, ya que ese día
estrenaba botas y le quedaban
grandes, pero a sus 14 años, pronto
le estarán bien.


Encontrándonos ya a
algo menos de un kilómetro del
“Peñón Enamorados” el desnivel se
hace mas suave, pero al continuar en
permanente ascensión y en este caso
aproximándonos por su vertiente
norte, se extendió ante nosotros un
espectacular manto de nieve, que en
su formación había brizado todas y
cada una de las ramas de los
matorrales que allí se encuentran,
recordándonos a un paisaje mas
propio de “La tundra ártica” que del
sur de la Península Ibérica. En vez
de atacar directamente “El Peñón
Enamorados” decidimos rodearlo por
su cara este haciendo un largo
slalom entre las numerosas
redecillas protectoras con las que
se pretenden proteger los pequeños
retoños de quejigos con los que se
está repoblando esta zona hasta
enlazar con la senda que viene desde
“Puerto Saucillo” y situarnos a sus
pies por la cara sur.

Mientras hacíamos una
breve pausa para ver si coronábamos
o pasábamos de largo, “Chuky”
aprovechó para subir y bajar dos
veces con una facilidad insultante,
dejando su hilera de huellas
plasmadas sobre la nieve. Finalmente
optamos por pasar de largo, antes de
que el sol radiante de aquel medio
día, que comenzaba a imponerse,
derretiera el espectacular paisaje
nevado de ensueño en el cual
estábamos inmersos, digno de la
película: “Eduardo Manos Tijeras”.
Así que continuamos dirección sur
hacia el Puerto del Oso, dejando a
la derecha de la senda la “Sima de
Enamorados” y a la izquierda el mar
de quejigos dispersos sobre el
inmenso manto de nieve que llegaba
hasta la misma cumbre del
“Torrecilla” cuya imponente silueta
quedaba recortada al sur, donde
también podíamos ver el
resplandeciente brillo de las aguas
del mediterráneo mucho mas abajo.


Antes de llegar al
“Nevero de Tolox” donde contactamos
con la senda de
“Pilones-Torrecilla”, los compañeros
que iban por delante, tomaron la
senda que parte hacia la derecha
para dirigirse a “Cerro Alto”,
mientras que el grupo de cola que
nos habíamos demorado para
fotografiar los fantasmagóricos
quejigos, enlazamos directamente
desde el mismo nevero, para
encontrarnos todos en la cumbre de
esta privilegiada atalaya que con
sus 1.786 m. es oficialmente, la
segunda cumbre mas alta de la Sierra
de las Nieves, aunque pase
desapercibida para la mayoría de los
visitantes del parque. De hecho, la
gran mayoría de los que allí nos
encontrábamos la coronábamos por
primera vez, inmortalizando el
momento con varias fotos de grupo,
mientras soportábamos como mejor
pudimos, el intenso frío que soplaba
en su cumbre, del que daban fe las
piedras brizadas de nieve de su
rudimentario punto geodésico, que
apuntaban hacia el norte.

Y desde allí
realizamos un cómodo y dócil
descenso, mientras Carlos Tapia (“El
retratista de amaneceres y
atardeceres”) iba cantando la
canción de “Jarabe de Palo” de:
¡bonito…todo me parece bonito!, para
reagruparnos minutos después en la
resguardada dolina donde se
encuentra ubicado el “nevero del
puerto del Oso” que resultó ser el lugar
ideal para disfrutar de un buen
almuerzo montañero mientras las
frías corrientes de las altas capas
de la atmósfera, jugueteaban con
nubes blancas como el algodón,
formando curiosos dibujos como si se
tratara de un inmenso museo en
constante movimiento.

De entre los variados
menús montañeros que salieron de las
distintas mochilas, destacaron el
jamón pata negra de “Rafa Flores”,
la tableta de chocolate del “Alférez
Don Jesús” y los conguitos gigantes
de nuestro amigo José Antonio
Montenegro, de La Línea, que salía
por segunda vez con nosotros,
(flamante fichaje del mercado de
invierno, quien en su presentación
la semana anterior, afirmaba en
rueda de prensa que el sueño de su
vida desde niño había sido
pertenecer a “Pasos Largos” con
quien esperaba ganar muchos
títulos).
Finalizado el
almuerzo iniciamos el camino de
vuelta, descendiendo por la
misteriosa “Cañada de las Ánimas”,
un lugar absolutamente mágico, donde
la senda se va abriendo pasos a
través de preciosos recovecos, que
si de por sí resultan dignos de
cuento de hadas. Estando nevado como
nos lo encontramos, es lo mas
parecido que podemos imaginarnos a
la sucursal del cielo. La acción del
viento y el sol que estuvo luciendo
a partir del día, ya habían
comenzado a derretir la nieve que
descansaba sobre las ramas mas altas
de los enormes pinsapos originando
una especie de lluvia mágica que que
visto a al contraluz con los rayos
de sol que se filtraban entre los
árboles era todo un espectáculo.
Mientras descendiendo sobre la
alfombra blanca que nos acompañó
hasta la parte baja de la cañada, a
donde llegamos extasiados por la
belleza de este auténtico lugar de
culto que es la “Cañada de las
Ánimas” donde cada diez pasos te vas
encontrando dos postales una de
frente y otra cada vez que te giras
hacia atrás. De ahí que al llegar a
Quejigales el grupo principal le
sacara una auténtica minutada al de
“los reporteros”.

Aún así, como todavía
no eran ni las cuatro de la tarde,
decidimos tomarnos unos cafelitos ó
cervezas con tapas, según lo que a
cada uno le apeteció al llegar a la
venta “El Navasillo”, donde para
nuestra sorpresa, en medio de la
tertulia montañera, hicimos una
pequeña pausa para ver por
televisión el comienzo de una
película basada en “la translíbica”.
Y mientras las
tarjetas visas echaban humo en todos
los centros comerciales de nuestro
país, con las tiendas y las calles
del centro de nuestras ciudades
abarrotadas de gente estresada en
las compras de última hora, nos
despedíamos en medio de un excelente
ambiente de relax y camaradería, con
la tranquilidad de saber, que en
caso de que los Reyes Magos nos
fallaran ó no fueran tan generosos
como otros años, ningún regalo
podría superar la sensación de
privilegio de haber formado parte de
aquel paisaje de ensueño por donde
caminamos en aquella inolvidable
mañana de sábado 5 de enero de 2008.
Para todo lo demás “MASTER CARD”.
NOTA: Para mas
información “Guía del Senderista
Sierra de Las Nieves” (Rafael
Flores): RUTA 3, “De Quejigales al
Peñón Enamorados” (pág. 159),
Editorial La Serranía.
Crónica: Juan I.
Amador
Fotos: Rafa Flores y
Juan I. Amador, con la colaboración
de Darío U. Barreira