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Salidas del GRUPO EXTREMO - Temporada 2006-2007


Ruta familiar Presentación del libro: “Valle del Genal, Guía del Excursionista”
De Genalguacil al Prado de la Escribana (circular): descenso por la “Vereda de las Cañas” y regreso por la de “Los Limones”

Fecha: domingo, 4 de marzo de 2007


Tras más de dos años realizando una encomiable labor de investigación para darnos a conocer  todos los rincones del Valle del Genal, por fin veía la luz el segundo gran libro de Rafa Flores: Valle del Genal, Guía del excursionista, un auténtico inventario de todos los caminos y veredas desde los PRs homologados con sus distintas variantes, hasta las pistas forestales y las sendas más recónditas, que durante muchos años habían permanecido en el olvido, además de una didáctica guía de su flora, su fauna, su geología,  su clima, sus pueblos y sus gentes. Un auténtico acontecimiento para el mundo del senderismo que desde hacía muchos años venía demandando la publicación de una guía senderista de la que hasta hoy había estado huérfana esta bellísima comarca. Y para celebrarlo, además de la presentación oficial que había tenido lugar dos días antes en Ronda, qué mejor que organizar una ruta familiar, para hacer una segunda presentación mas íntima y familiar, con todos los amigos en el mismo corazón del Valle del Genal.

Desde Ronda y otros puntos de Málaga y Andalucía occidental, fuimos llegando más de 80 personas al punto de encuentro situado en la venta Las Cruces a la entrada de Genalguacil, uno de los pueblos más singulares, no sólo del Valle del Genal, sino seguramente de toda Andalucía. La armonía de su blanca silueta de casas encaladas impregnadas de sabor mudéjar, sobre el verdor del cerro en que se asienta, roza la perfección, al igual que sus originales esculturas repartidas por cada una de sus calles a modo de museo al aire libre, perfectamente integradas en el paisaje. Adentrarse en los pueblos del Valle del Genal, ya es de por sí un auténtico ejercicio de relajación para la mente; sus sinuosas carreteras te obligan a reducir la velocidad, hasta ir escuchando el canto de los pájaros o respirar la fragancia de cada uno de los árboles y plantas aromáticas que allí han encontrado su paraíso. De vez en cuando, tal y como nos íbamos acercando a Genalguacil, algún almendro o cerezo repleto de flores blancas o rosas ponía la nota de color, en contraste con las mil tonalidades verdes del valle, en aquella jornada dominical, bajo un radiante cielo azul como el de la portada del libro.

Una vez finalizada la ronda de saludos entre tantos amigos como allí nos dimos cita y sobrepasado ya el tiempo de cortesía, iniciamos lo que parecía una romería, ante las atónitas miradas de los lugareños, que nos observaban extrañados, mientras iniciábamos el descenso por la denominada “Vereda de las Cañas”, con la imponente silueta de Sierra Bermeja al sureste y la afilada Crestellina al sur, mientras íbamos bajando a la sombra de grandes alcornoques o algún que otro pino y encina que nos fueron acompañando durante casi toda la bajada, encontrándonos a cada paso una gran variedad de plantas y matorrales, incluyendo algunos endemismos de la zona, que en esta primavera adelantada hacían las delicias de los grandes entendidos en botánica, mientras el canto de los pajarillos ponía la música de fondo y así llegamos al carril que nos llevaría hasta el río Almárchar, uno de los principales afluentes del Genal, que una vez atravesado por un puentecillo, volvimos a tener que vadear, esta vez descalzos, lo que le dio un pequeño toque de aventura a esta preciosa ruta, entrando en contacto con sus aguas tan frías como cristalinas.

Cuando llegamos al área recreativa del “Prado de la Escribana” la gran mayoría de adultos que acudimos al evento nos sentamos en círculo para escuchar atentamente la presentación del libro, presidida por José Manuel Dorado (webmaster de Pasos Largos y director de editorial La Serranía); Antonio Viñas, del Grupo de Trabajo Valle del Genal que leyó tres cortas pero bonitas poesías del lugar, destacando la que se titulaba “Lluvia de bellotas” y naturalmente Rafa Flores, que tras un sencillo discurso, cedió la palabra de forma improvisada al gran Pepecuen, para que leyera el acróstico, que él mismo escribió sobre el Valle del Genal y que cierra esta magnífica guía a modo de epílogo, diciendo así:

Entre morisco y cristiano,

La magia serrana ronda.
 

Viajero, el tiempo no espera,

Alado en el Cascajares,

La vista, Gibraltar…, campo.

Los caminos ya se ofrecen

En las rutas ribereñas.

 

Dentro el castaño, el museo;

El verde, el ocre y la trocha.

Levante, barbas, poniente.

 

Guiño de suaves riscos

Entente del vendaval.

Nacido en fuente del Muerto,

Alegre en tu recorrido,

Ligando montaña y río.

 

A renglón seguido, la anunciada venta del libro que tanto tiempo llevábamos esperando, por un precio más que razonable (tiene 480 páginas a todo color), teniendo en cuenta la cantidad de horas de trabajo realizado con viento, frío, lluvia o sol de justicia, la interminable cantidad de kilómetros recorridos para descubrir nuevas sendas y variantes, para capturar una puesta de sol desde una determinada cumbre, o incluso esperar un amanecer, vivaqueando sobre el Hacho de Gaucín para obsequiarnos con la foto soñada, buscando una planta casi imposible de encontrar, teniéndose que ausentar una y mil veces de su hogar para hacer este sueño realidad y darnos a conocer tanta riqueza y tanta belleza como este valle atesora. Y tras la firma de su autor con dedicatoria para todos, a disfrutar del almuerzo en tan idílico paraje, en compañía de tan magníficas personas como allí se encontraban, con el sonido de fondo de la corriente del Genal, e incluso en nuestro caso, con una improvisada entrevista tipo “El Loco de la Colina” con Homayún, curioso personaje donde los haya, que habita en un cortijo que él mismo rehabilitó próximo al cerro de Benestepar: checoslovaco de nacimiento, criado en Alemania donde pasó su infancia y juventud, para empezar un periplo marcado por la filosofía hippie, que lo lleva por medio mundo desde Afganistán hasta lo más profundo del Valle del Genal, donde vive desde hace unos 20 años, vegetariano 100%, y que nos deleitó con una especie de naranjas enanas cultivadas por él mismo y por unos pastelitos de mora con almendras machacadas hechos con sus propias manos que estaban para chuparse los dedos.

Mientras tanto, cada uno iba sacando lo suyo, intercambiándolo u ofreciéndole al compañero de al lado. Fantástico el mosto del Aljarafe que trajo nuestra amiga Chari y qué pena me quedó de no probar el insuperable arroz de mi gran amigo Francis, pero estábamos en puntos equidistantes de aquella romería. Y tras una relajante comida, con temperatura primaveral, hierba fresca y buena sombra hubo quien se echó una buena siestecita, porque el día invitaba a reposar la comida. A excepción de los más jóvenes que junto a unos cuantos adultos que nos criamos jugando al fútbol, sin perdernos un capítulo de “Naranjito”, disfrutamos de un partido por todo lo alto donde se vieron jugadas de gran calidad destacando las actuaciones de Marina “La Ronaldinha del Genal” que tras una impresionante jugada después de regatearse al equipo contrario entero y estrellar el balón en el poste puso en pie al todo el “Coliseum La Escribana”, al igual que “Pepecuen” que recordando sus mejores tiempos de delantero en el “C.D. San Jerónimo” (Sevilla), remató en plancha un centro medido de Alfonso, desde el mismo vértice del área que no pudo detener ni el mismísimo “Elfo de la Malagueta” a pesar de su espectacular estirada.



 

Y tras el pitido final, tocaba iniciar el camino de vuelta. Pero antes, la foto de grupo que todavía no se había hecho. Ahora sí, empezaba lo más duro para muchos, no ya sólo por tener que subir hasta Genalguacil, después de una relajante siesta o una suculenta comida, sino por tenerlo que hacer cargando con la tremenda guía Valle del Genal, Guía del Excursionista, posiblemente la más "pesada" de todas las guías editadas hasta la fecha por su extenso y variado contenido, que se dejó sentir sobre las espaldas de más de un@ a lo largo de la subida por la “Vereda de los Limones” que es el tramo que une al río Genal con Genalguacil, correspondiente a la ruta PR. A-240 “Genalguacil-Benarrabá”, una de las grandes clásicas de la zona.

Conforme el sol iba descendiendo, nosotros íbamos ganando altura por esta empinada “vereda de los Limones”, que al igual que la de “Las Cañas” casi siempre discurre encajonada entre taludes de tierra que obliga a realizar la marcha en fila india. La luz del atardecer nos fue obsequiando con mil nuevas tonalidades de verde que se iban cambiando a cada minuto conforme los rayos del sol penetraban en la densa vegetación, hasta que llegamos al punto de partida, ubicado en la “Venta Las Cruces”. Llegados a este punto, los que venían de más lejos tenían que iniciar el camino de regreso, algunos a más de 200 km de distancia. No obstante, para buena parte del grupo, todavía hubo tiempo para despedirse de Genalguacil, paseando por sus calles y por el museo de arte contemporáneo, para deleitarse con el encanto de este precioso pueblo, esencia del Bajo Genal.



Y de esta manera finalizaba una entrañable jornada senderista, a la que prácticamente no faltaron ninguno de los miembros más carismáticos de “Pasos Largos”, exceptuando aquellos que por motivos familiares o profesionales no pudieron acudir. No obstante, para que nadie se quede con las ganas de realizar esta bonita ruta circular recordamos que podéis encontrar la descripción del camino de ida en la “Ruta 52, Genalguacil-Prado de la Escribana” (pag. 416 de la guía) y el camino de vuelta en la “Ruta 41, Benarrabá-Genalguacil” (pag. 359).

¿Sabías que… El nombre de “Genalguacil” viene del árabe "Gema al Wacir" -los jardines del ministro-, lo que hace suponer que debió vivir en esta villa algún alto mandatario de aquella época. Se sabe que aquí existieron minas de oro, plata y cobre, ya que aún quedan algunos vestigios en el lugar denominado Los Morteretes. Don Diego Hurtado de Mendoza, cronista de las guerras de Granada, narra la expulsión de los últimos moriscos, destacando que durante el levantamiento murió el noble don Alonso de Aguilar a manos del jefe morisco el Feri de Benestepar. Después de la expulsión se repobló con cristianos venidos de algunas zonas del norte.

  

Crónica: Juan Ignacio Amador

Fotos: Juan Antonio Mena, Rafa Flores, Carlos Tapìa y Juani


 Al día siguiente, lunes 5 de marzo de 2007, aparecía este artículo en el Diario SUR de Málaga:

Ronda: Rafael Flores presenta un libro que deja al descubierto los secretos del Genal

E.T./PLT/RONDA

El Convento de Santo Domingo acogió ayer por la tarde la presentación de la última publicación realizada por la editorial rondeña 'La Serranía'. En este caso se trata de 'Valle del Genal. Guía del Excursionista', uno de los volúmenes más esperados entre los aficionados al senderismo en toda la Comunidad andaluza.

Su autor, Rafael Flores, manifestó que ha sido un placer «perderse por los senderos y pueblos del Valle del Genal» para realizar la guía. En el volumen se muestran prácticamente todas las rutas que se pueden hacer en esa zona, acompañadas por una serie de fichas en las que se señalan las distancias de los recorridos y las mejores épocas para realizarlos.

Fernando Centeno, responsable del área de Cultura de la Diputación de Málaga, entidad que ha colaborado en el proyecto, comentó que a partir de ahora nadie podrá decir que no conoce el Valle del Genal y ya que incluso las oriundos descubrirán cosas nuevas.

 

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