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Ruta familiar Presentación del
libro: “Valle del Genal, Guía del Excursionista”
De Genalguacil al Prado de la
Escribana (circular): descenso por la “Vereda de
las Cañas” y regreso por la de “Los Limones”
Fecha: domingo, 4 de marzo de 2007
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Tras más de dos años
realizando una encomiable labor de
investigación para darnos a conocer
todos los rincones del Valle del
Genal, por fin veía la luz el
segundo gran libro de Rafa Flores:
Valle del Genal, Guía del
excursionista, un auténtico
inventario de todos los caminos y
veredas desde los PRs homologados
con sus distintas variantes, hasta
las pistas forestales y las sendas
más recónditas, que durante muchos
años habían permanecido en el
olvido, además de una didáctica guía
de su flora, su fauna, su geología,
su clima, sus pueblos y sus gentes.
Un auténtico acontecimiento para el
mundo del senderismo que desde hacía
muchos años venía demandando la
publicación de una guía senderista
de la que hasta hoy había estado
huérfana esta bellísima comarca. Y
para celebrarlo, además de la
presentación oficial que había
tenido lugar dos días antes en
Ronda, qué mejor que organizar una
ruta familiar, para hacer una
segunda presentación mas íntima y
familiar, con todos los amigos en el
mismo corazón del Valle del Genal.
Desde
Ronda y otros puntos de Málaga y Andalucía
occidental, fuimos llegando más de
80 personas al punto de encuentro
situado en la venta Las Cruces a
la entrada de Genalguacil, uno de
los pueblos más singulares, no
sólo del Valle del Genal, sino
seguramente de toda Andalucía. La
armonía de su blanca silueta de
casas encaladas impregnadas de
sabor mudéjar, sobre el verdor del
cerro en que se asienta, roza la
perfección, al igual que sus
originales esculturas repartidas
por cada una de sus calles a modo
de museo al aire libre,
perfectamente integradas en el
paisaje. Adentrarse en los pueblos
del Valle del Genal, ya es de por
sí un auténtico ejercicio de
relajación para la mente; sus
sinuosas carreteras te obligan a
reducir la velocidad, hasta ir
escuchando el canto de los pájaros
o respirar la fragancia de cada
uno de los árboles y plantas
aromáticas que allí han encontrado
su paraíso. De vez en cuando, tal
y como nos íbamos acercando a
Genalguacil, algún almendro o cerezo
repleto de flores blancas o rosas
ponía la nota de color, en contraste
con las mil tonalidades verdes del
valle, en aquella jornada dominical,
bajo un radiante cielo azul como el
de la portada del libro.
Una
vez finalizada la ronda de saludos
entre tantos amigos como allí nos
dimos cita y sobrepasado ya el
tiempo de cortesía, iniciamos lo
que parecía una romería, ante las
atónitas miradas de los lugareños,
que nos observaban extrañados,
mientras iniciábamos el descenso
por la denominada “Vereda de las
Cañas”, con la imponente silueta
de Sierra Bermeja al sureste y la
afilada Crestellina al sur,
mientras íbamos bajando a la
sombra de grandes alcornoques o
algún que otro pino y encina que
nos fueron acompañando durante
casi toda la bajada,
encontrándonos a cada paso una
gran variedad de plantas y
matorrales, incluyendo algunos
endemismos de la zona, que en esta
primavera adelantada hacían las
delicias de los grandes entendidos
en botánica, mientras el canto de
los pajarillos ponía la música de
fondo y así llegamos al carril que
nos llevaría hasta el río Almárchar,
uno de los principales afluentes del
Genal, que una vez atravesado por un
puentecillo, volvimos a tener que
vadear, esta vez descalzos, lo que
le dio un pequeño toque de aventura
a esta preciosa ruta, entrando en
contacto con sus aguas tan frías
como cristalinas.
Cuando
llegamos al área recreativa del
“Prado de la Escribana” la gran
mayoría de adultos que acudimos al
evento nos sentamos en círculo
para escuchar atentamente la
presentación del libro, presidida
por José Manuel Dorado (webmaster
de Pasos Largos y director de
editorial La Serranía); Antonio
Viñas, del Grupo de Trabajo Valle
del Genal que leyó tres cortas
pero bonitas poesías del lugar,
destacando la que se titulaba
“Lluvia de bellotas” y
naturalmente Rafa Flores, que tras
un sencillo discurso, cedió la
palabra de forma improvisada al
gran Pepecuen, para que leyera el
acróstico, que él mismo escribió
sobre el Valle del Genal y que
cierra esta magnífica guía a modo
de epílogo, diciendo así:
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Entre
morisco y cristiano,
La
magia serrana ronda.
Viajero,
el tiempo no espera,
Alado
en el Cascajares,
La
vista, Gibraltar…, campo.
Los
caminos ya se ofrecen
En
las rutas ribereñas.
Dentro
el castaño, el museo;
El
verde, el ocre y la trocha.
Levante,
barbas, poniente.
Guiño
de suaves riscos
Entente del
vendaval.
Nacido
en fuente del Muerto,
Alegre
en tu recorrido,
Ligando
montaña y río.
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A renglón seguido,
la anunciada venta del libro que
tanto tiempo llevábamos esperando,
por un precio más que razonable
(tiene 480 páginas a todo color),
teniendo en cuenta la cantidad de
horas de trabajo realizado con
viento, frío, lluvia o sol de
justicia, la interminable cantidad
de kilómetros recorridos para
descubrir nuevas sendas y
variantes, para capturar una
puesta de sol desde una
determinada cumbre, o incluso
esperar un amanecer, vivaqueando
sobre el Hacho de Gaucín para obsequiarnos
con la foto soñada, buscando una
planta casi imposible de
encontrar, teniéndose que ausentar
una y mil veces de su hogar para
hacer este sueño realidad y darnos
a conocer tanta riqueza y tanta
belleza como este valle atesora. Y
tras la firma de su autor con
dedicatoria para todos, a
disfrutar del almuerzo en tan
idílico paraje, en compañía de tan
magníficas personas como allí se
encontraban, con el sonido de
fondo de la corriente del Genal, e
incluso en nuestro caso, con una
improvisada entrevista tipo “El
Loco de la Colina” con Homayún,
curioso personaje donde los haya,
que habita en un cortijo que él
mismo rehabilitó próximo al cerro
de Benestepar: checoslovaco de
nacimiento, criado en Alemania
donde pasó su infancia y juventud,
para empezar un periplo marcado
por la filosofía hippie, que lo
lleva por medio mundo desde
Afganistán hasta lo más profundo
del Valle del Genal, donde vive
desde hace unos 20 años,
vegetariano 100%, y que nos
deleitó con una especie de
naranjas enanas cultivadas por él
mismo y por unos pastelitos de
mora con almendras machacadas
hechos con sus propias manos que
estaban para chuparse los dedos.
Mientras tanto,
cada uno iba sacando lo suyo,
intercambiándolo u ofreciéndole al
compañero de al lado. Fantástico
el mosto del Aljarafe que trajo
nuestra amiga Chari y qué pena me
quedó de no probar el insuperable
arroz de mi gran amigo Francis,
pero estábamos en puntos
equidistantes de aquella romería.
Y tras una relajante comida, con
temperatura primaveral, hierba
fresca y buena sombra hubo quien
se echó una buena siestecita,
porque el día invitaba a reposar
la comida. A excepción de los más
jóvenes que junto a unos cuantos
adultos que nos criamos jug ando al
fútbol, sin perdernos un capítulo
de “Naranjito”, disfrutamos de un
partido por todo lo alto donde se
vieron jugadas de gran calidad
destacando las actuaciones de
Marina “La Ronaldinha del Genal”
que tras una impresionante jugada
después de regatearse al equipo
contrario entero y estrellar el
balón en el poste puso en pie al
todo el “Coliseum La Escribana”,
al igual que “Pepecuen” que
recordando sus mejores tiempos de
delantero en el “C.D. San
Jerónimo” (Sevilla), remató en
plancha un centro medido de
Alfonso, desde el mismo vértice
del área que no pudo detener ni el
mismísimo “Elfo de la Malagueta” a
pesar de su espectacular estirada.

Y tras el pitido
final, tocaba iniciar el camino de
vuelta. Pero antes, la foto de
grupo que todavía no se había
hecho. Ahora sí, empezaba lo más
duro para muchos, no ya sólo por
tener que subir hasta Genalguacil,
después de una relajante siesta o
una suculenta comida, sino por
tenerlo que hacer cargando con la
tremenda guía Valle del Genal,
Guía del Excursionista,
posiblemente la más "pesada" de
todas las guías editadas hasta la
fecha por su extenso y variado
contenido, que se dejó sentir
sobre las espaldas de más de un@ a
lo largo de la subida por la
“Vereda de los Limones” que es el
tramo que une al río Genal con Genalguacil, correspondiente a la
ruta PR. A-240 “Genalguacil-Benarrabá”,
una de las grandes clásicas de la
zona.
Conforme
el sol iba descendiendo, nosotros
íbamos ganando altura por esta
empinada “vereda de los
Limones”, que al igual que la de
“Las Cañas” casi siempre discurre
encajonada entre taludes de tierra
que obliga a realizar la marcha en
fila india. La luz del atardecer
nos fue obsequiando con mil nuevas
tonalidades de verde que se iban
cambiando a cada minuto conforme
los rayos del sol penetraban en la
densa vegetación, hasta que
llegamos al punto de partida,
ubicado en la “Venta Las Cruces”.
Llegados a este punto, los que
venían de más lejos tenían que
iniciar el camino de regreso,
algunos a más de 200 km de
distancia. No obstante, para buena
parte del grupo, todavía hubo
tiempo para despedirse de
Genalguacil, paseando por sus
calles y por el museo de arte
contemporáneo, para deleitarse con el
encanto de este precioso pueblo,
esencia del Bajo Genal.


Y de esta manera
finalizaba una entrañable jornada
senderista, a la que prácticamente
no faltaron ninguno de los
miembros más carismáticos de
“Pasos Largos”, exceptuando
aquellos que por motivos
familiares o profesionales no
pudieron acudir. No obstante, para
que nadie se quede con las ganas
de realizar esta bonita ruta
circular recordamos que podéis
encontrar la descripción del
camino de ida en la “Ruta 52, Genalguacil-Prado de la Escribana”
(pag. 416 de la guía) y el camino
de vuelta en la “Ruta 41, Benarrabá-Genalguacil” (pag. 359).

¿Sabías
que…
El nombre de
“Genalguacil” viene del árabe
"Gema al Wacir" -los jardines del
ministro-, lo que hace suponer que
debió vivir en esta villa algún
alto mandatario de aquella época. Se
sabe que aquí existieron minas de
oro, plata y cobre, ya que aún
quedan algunos vestigios en el
lugar denominado Los Morteretes. Don Diego Hurtado de
Mendoza, cronista de las guerras
de Granada, narra la expulsión de
los últimos moriscos, destacando
que durante el levantamiento murió
el noble don
Alonso de Aguilar a
manos del jefe morisco el Feri de
Benestepar. Después de la
expulsión se repobló con
cristianos venidos de algunas
zonas del norte.

Crónica: Juan Ignacio Amador
Fotos: Juan Antonio
Mena, Rafa Flores, Carlos Tapìa y
Juani
Al día siguiente,
lunes 5 de marzo de 2007, aparecía
este artículo en el Diario SUR de
Málaga:
Ronda:
Rafael Flores presenta un libro
que deja al descubierto los
secretos del Genal
E.T./PLT/RONDA
El Convento de
Santo Domingo acogió ayer por la
tarde la presentación de la última
publicación realizada por la
editorial rondeña 'La Serranía'.
En este caso se trata de 'Valle
del Genal. Guía del
Excursionista', uno de los
volúmenes más esperados entre los
aficionados al senderismo en toda
la Comunidad andaluza.
Su autor, Rafael Flores, manifestó
que ha sido un placer «perderse
por los senderos y pueblos del
Valle del Genal» para realizar la
guía. En el volumen se muestran
prácticamente todas las rutas que
se pueden hacer en esa zona,
acompañadas por una serie de
fichas en las que se señalan las
distancias de los recorridos y las
mejores épocas para realizarlos.
Fernando Centeno,
responsable del área de Cultura de
la Diputación de Málaga, entidad
que ha colaborado en el proyecto,
comentó que a partir de ahora
nadie podrá decir que no conoce el
Valle del Genal y ya que incluso
las oriundos descubrirán cosas
nuevas.
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