Desde luego, este verano
está siendo histórico, no
ya sólo por el número de
salidas organizadas por
Pasos Largos, también por
la magnífica
climatología, cuando a
estas horas, 21 de julio,
aún no hemos tenido ningún
día de calor agobiante, ni
cielos blanquecinos, todo
lo contrario, parece una
primavera con
connotaciones veraniegas.
El sábado miembros del
Grupo Extremo Familiar nos
aventuramos a recorrer el
tramo más salvaje y bello
del río Genal. Iniciamos
la marcha en la zona de
acampada de Moclón, desde
un primer momento por el
cauce de un Genal, que con
la cantidad de agua que
lleva y la bravura con que
discurre, más parece un
río norteño que no uno del
Sur. Esta parte se
caracteriza por estar muy
cerrada de vegetación y
por albergar varios
rápidos, eso dificultó en
gran medida el poder
avanzar, por contra,
resultó ser muy
emocionante sortear a
través de vericuetos
imposibles, las "trampas"
y obstáculos que se nos
presentaban. Uno a uno
fuimos atravesando las
principales charcas y
pozas, como la de la
Higuera, el charco Bartolo,
desde donde se puede
pescar con muerte, etc...
Finalmente llegamos a uno
de los rincones más
bonitos del Genal: la
charca Verde, poza de
aguas cristalinas que
alberga gran cantidad de
peces. Desde este punto
decidimos continuar por la
acequia ("toma en el
Havaral y "caz" en el Bajo
Genal) o como podríamos
llamar: "senderos de
agua", ya que es la única
manera de avanzar por las
riberas del río sin no
tener que enredarte en las
zarzas. Gracias al trabajo
de los hortelanos (y a los
andalusíes, sublimes con
el trato del agua), los
senderos de agua están
libres de matojos y
caminar por su cauce es
una auténtica gozada.
Pronto afluimos al punto
neurálgico de la ruta: La
Puente, como se conoce al
molino en desuso situado
en la vega y al puente de
hierro, único paso sobre
el río en al Alto Genal,
desde tiempos
inmemoriales. Ahora
proseguimos por la margen
derecha a través del caz
del Junquil. con unas
increíbles panorámicas al
verdor del Valle del Genal
y a la cumbre del Jardón, protegido
por el altivo y fragos
pinar de monterrey, arriba
se distingue su caseta de
vigilancia, en esos
momentos nos vienen
recuerdos de la pasada
vespertina, oteando el
Genal desde otra
perspectiva. El caz nos
conduce hasta la misma
Venta La Vega, donde nos
damos un baño es su frío e
idílico charco, después la
cervecita de rigor y todo
lo demás... Nos vemos en
nuestros ríos, nuestros
bellos, únicos e
inigualables caminos de
agua.