Una serie de
factores
coincidentes,
como el tiempo
atmosférico, el
grupo humano y
los
espectaculares
paisajes, se
confabularon
para que el día
6 de diciembre
de 2007
se convirtiera
en una jornada
inolvidable, que
sin duda, pasará
a los anales de
la historia de
Pasos Largos.
Un total de 46
senderistas-peregrinos
partimos desde
la barriada del
Doctor Vázquez,
conocida en
Ronda como
Barrio de la
Dehesa, para
andentrarnos en
los terrenos del
Parque
Periurbano de la
Dehesa del
Mercadillo y
tomar una pista
que desciende
entre pinos
piñoneros y que
ofrece unas
lindas
panorámicas a la
pequeña
cordillera de
los Frontones,
reserva de
algunos de los
mejores
encinares
rondeños.
Debemos cruzar
la carretera
hasta tres veces
antes de vadear
el río
Guadalcobacín
por un precioso
puente de
herradura. Ahora
tomamos el
cordel de Ronda
a Olvera, que
nos lleva por un
fuerte repecho
hasta el puerto
del Quejigal,
donde confluyen
varios caminos.
Uno a la
derecha, por
donde vemos
aparecer al
compañero del
espeleoclub
Pasos Largos,
José Luis
Badillo, que
viene dando un
paseo con su
bici de montaña.
Otro a la
izquierda sigue
la carretera
hacia la antigua
ciudad romana de
Acinipo y
nosotros tomamos
una nueva vía
pecuaria, la
conocida como
vereda del
camino de
Sevilla y
Quejigal, que
circula paralelo
al arroyo de
Setenil,
jalonado de
quejigos,
chopos y frenos.
Llaneamos un
buen rato,
rodeados de
campos cultivo
ahora inertes,
pero que pronto
veran surgir el
trigo, la cebada
y el girasol
principalmente,
entre estos
labrados campos
se ven olivares
y cada vez más,
pequeñas
parcelas
cultivadas de
esparragos.
Dejamos a
nuestra
izquierda un
camino que se
dirige hacia la
mesa de Acinipo,
donde un grupo
de buitres
sobrevuelan la
escena de su
magno teatro. A
la derecha, otra
pista se
encamina
paralela al
arroyo, hacia el
precioso pueblo
de Setenil de
las Bodegas.
Seguimos
caminando y casi
sin darnos
cuenta entramos
en tierras
gaditanas,
presagio de
nuestra llegada
al nucleo rural
de Venta Leche,
donde nos
aguarda la
primera sorpresa
del día.
Efectivamente,
nuestros
compañeros
Carlos Tapia y
su señora Mari
Paz nos
sorprenden con
un apabullante
ágape donde no
faltan las
cervezas, los
refrescos y la
chacinas, como
salchicón, caña
de lomo, chorizo
y otras
esquisitezes que
hacen, sin
paliativos, las
delicias de
propios y
extraños. No
queda más
remedio que
jalear a la
pareja y de
lanzar vivas a
la Virgen de los
Remedios,
¡¡Viva!!.

Reemprendemos la
marcha,
apareciendo
nuevos paisajes,
como el que nos
asoma a una
vista inédita
del macizo de
Grazalema,
destacando sus
principales
cumbres, como el
Reloj, Simancón,
San Cristobal y
Torreón; más
cercanos quedan
los
impresionantes
tajos Lagarín y
las Grajas, y al
frente, el
picacho y torre
del homenaje del
castillo de
Pruna, ya
ubicado en la
provincia de
Sevilla. A
medida que
avanzamos
aparecen en
nuestro campo de
visión y
recortadas en el
horizonte, los
blancos y
pulcros pueblos
de Torre
Alhaquime y
Olvera, con su
incofundible
silueta,
coronada por su
castillo y la
iglesia. Vamos
descendiendo
hacia los campos
que riega el río
Trejo o
Guadalporcún y
nos topamos con
el cordel de
Alcala del Valle
a Algodonales,
que será el
camino que nos
lleve hacia
nuestro destino,
antes hacemos
una parada en
una zona
recreativa
situada a las
puertas de Torre
Alhaquime, aquí
comemos,
descansamos y
oimos como
premio a nuestro
excelente
comportamiento,
la omilia que D.
Fernando el
Diacono nos
ofrece, son
momentos de
emoción
contenida, con
los presente
rodillas al
suelo y con un
pletórico
diacono que
ensalza nuestra
devoción con
sentidas
palabras de amor
(imagínate). Ya
queda un corto
trecho para
finalizar la
ruta, cruzamos
el pueblo y
tomamos una
hendida cañada
que nos enrisca
a la muy
conocida y
famosa ermita de
la Virgen de los
Remedios, uno de
los hitos de
devoción mariana
más importante
de Andalucía.
Desde una de las
balconadas del
recinto
admiramos una
vista general
del casco urbano
de Olvera. Tras
la visita a la
ermita, nos
vamos al bar de
enfrente donde
tomamos unas
cervezas y
comentamos las
incidencias de
esta increible
jornada.
Finalmente nos
hacemos una
nueva foto de
grupo y nos
conjuramos para
repetir el año
que viene, la
experiencia y
las vivencias,
bien merecen el
intento.
Nos
Vemos en las
Montañas
VOLVER A LA PÁGINA PRINCIPAL |