En la era de la sobre
explotación urbanística y los
escándalos de corrupción por los que
cada día se ven salpicados nuevas
constructoras, nuevos alcaldes,
tenientes de alcaldes y concejales
corruptos de urbanismo y medio
ambiente, que se vuelven ciegos,
sordos y mudos al ritmo que sus
cuentas corrientes aumentan
alimentadas por los cheques y
maletines que se intercambian en los
despachos; pocos son los parajes que
escapan a esta nueva corriente
devastadora, complementada por
campos de golf con la excusa del
“Desarrollo Sostenible”, ya ni
siquiera los Parques Naturales,
catalogados como Reserva de la
Biosfera están a salvo. Sin embargo,
afortunadamente, todavía quedan
rincones demasiado alejados de
cualquier población importante ó
cualquier carretera principal. Sin
duda, el lugar mas recóndito de la
provincia de Málaga, de hecho es un
“piquito” de la provincia de Málaga
que se mete dentro de la provincia
de Cádiz. Basta decir que
perteneciendo al término municipal
de Cortes de La Frontera, se tarde
mas de media hora en llegar desde
esta localidad, que nos servirá de
referencia si venimos del interior
(por Málaga), siendo su referencia
Ubrique ó Alcalá de Los Gazules, si
se viene de Cádiz ó San
Roque-Jimena de la Frontera si se
viene de La Costa del Sol. El caso
es que a no ser de que vivas por
unos de estos pueblos de alrededor
las dos horas de coche y la última
de curvas sin tregua, no hay quien
te las quite. Aún así y siendo día
laborable, “El Aprendiz de Mago” que
aquel día figuraba como persona de
contacto, se las ingenio para reunir
a once homo sendericus, que
puntualmente nos encontramos a las
9,15 am. en la gasolinera de calle
Sevilla (Ronda), mientras nuestro
compañero Juan Carlos Bernal de
Málaga city, ya estaba de camino por
la carretera de la costa, recibiendo
la brisa del Mediterráneo a lomos de
su harley davinson.

Vengas desde donde
vengas el camino hacia “La
Sauceda” hay que tomárselo con
tranquilidad, recreándote en el
paisaje y en la frondosidad de la
vegetación que va en aumento
conforme te vas acercando a este
auténtico paraíso natural, y para
ello que mejor que hacerlo en
compañía de los grandes maestros
de la montaña. Fue todo un
privilegio escuchar las
explicaciones que nos iba dando
por el camino, el mítico Rafa
Márquez “El Aristóteles de la
Senda” que no sólo nos amenizó el
recorrido con la toponimia de los
montes y demás accidentes
geográficos que nos íbamos
encontrando por el camino entre
los que me llamó la atención la
mole caliza del “Berrueco”, sino
con la historia de cada uno, las
civilizaciones que allí se
asentaron, sus restos
arqueológicos, los accesos para
llegar a cada uno y de propina las
distintas rapaces y aves en
general que nos fuimos encontrando
por el camino, así como las
distintas especies de árboles y
plantas que íbamos viendo. Otra de
las cosas que mas me llamó la
atención conforme nos acercábamos
a “La Sauceda” era la cantidad de
enredaderas que trepaban alrededor
de los troncos de los alcornoques,
como fiel testimonio del alto
índice de humedad que se concentra
en esta zona del Parque de los
Alcornocales, donde además de sus
frecuentes nieblas, se da uno de
los índices mas altos de
pluviosidad de toda la península,
originando además un ecosistema
casi único en Andalucía,
denominado “bosque de galería”
favorecido por estar situado
estratégicamente en el punto de
mayor confluencia de vientos del
Atlántico con los del
Mediterráneo.
Cuatro kilómetros
antes de llegar paramos en “La
Venta del Puerto de Galiz” donde
nos zampamos unas magníficas
tostadas de aceite con ajo,
acompañadas de un cafelito por
gentileza de “Andrés CSI”. Tras la
breve pausa otra vez a los coches
y antes de darnos cuenta ya
estábamos en el parking del área
recreativa de “La Sauceda”
coincidiendo con la llegada de
cuatro autocares con alumnos,
padres y profesores del “Colegio
La Salle de Arcos de la Frontera”
que dejamos pasar delante de
nosotros entre las risas y el
griterío por la euforia contenida
del día de campo que les esperaba.

Una vez que hubo
pasado el “desfile colegial”
entramos por el arquito que nos da
la bienvenida y junto al pequeño
artilugio metálico (500 m, hito 1)
nos hicimos la única foto de la
jornada donde aparecemos los doce
integrantes de esta expedición ya
que Rafa Flores “El Mago Gandalf
de la Serranía” y “Geyperman
Salvador” venían a tiro hecho para
recrearse haciendo un especial
“National Geographic de La
Sauceda”, quedándose a su aire en
busca de la foto soñada. Así que
una vez que cruzamos el
puentecillo que nos encontramos a
50 m. de la entrada, ya se
quedaron atrás enfocando con sus
sofisticadas cámaras las
maravillas que nos ofrece este
auténtico paraíso natural a cada
paso que das, mientras el grupo
avanzaba en fila india por el
sendero hacia el área recreativa
propiamente dicha, donde nos
encontramos con los restos de la
antigua ermita (585 m. hito 2) a
la que accedemos por unas
escaleras de piedra semiocultas
por la vegetación que nos rodea,
se trata de una explanada donde
también nos encontramos con unas
casas de piedra rehabilitadas hoy
para el turismo rural, siendo en
sus orígenes refugio de
bandoleros, prófugos de la
justicia en general ó republicanos
que fueron bombardeados durante la
Guerra Civil, y posteriormente
sirviendo como refugio para “los
makis” y contrabandistas. Ni que
decir tiene que en La Sauceda se
han encontrado restos
arqueológicos de casi todas las
civilizaciones que se asentaron en
el sur de la península. Al llegar
a la ermita, “Don Fernando el
Diácono”, aprovechó para
cambiarse, mostrando unos
abdominales que ya quisiera
“Silvester Stallone” en sus
mejores tiempos, mientras se
colocaba la estola para darnos su
bendición antes de empezar la
subida, ante la atenta mirada de
su compadre “Alfonso el
Monaguillo”.

A unos 100 m. de
la ermita nos encontramos con una
alambrada y la correspondiente
angarilla (600 m., hito 3), donde
nos encontramos con la curva que
forma la pista forestal a la que
accedemos, de tal manera que a la
derecha tienes la indicación de
“Laguna del Moral” y a la
izquierda “Pico del Aljibe”,
nuestro objetivo. Nada mas echar a
andar todavía en suave pendiente,
una gran vaca castaña de imponente
cornamenta nos cortaba el paso
protegiendo a su ternerillo, hasta
que decidió proseguir su camino
que por coincidir con el nuestro,
nos obligó a aminorar la marcha
mientras íbamos detrás a modo de
procesión, respetando
religiosamente la distancia de
seguridad a la velocidad que nos
marcaba, hasta que decidió salirse
de la pista y bajar al cauce del
arroyo Pasadallana, que durante
esta primera parte de la ruta
llevamos a la izquierda,
presumiendo de estar engalanado
por la mayor concentración de
rododendros que existen en el sur
de Europa, preciosa flor con
intensos tonos de rosa a violeta,
prima hermana de la adelfa, típica
de los países tropicales y
subtropicales, convirtiendo esta
ruta en un auténtico espectáculo
visual desde el punto de vista
botánico especialmente en
primavera que es cuando esta
planta alcanza su esplendor.


Abandonaremos la
pista, con el “Arroyo Pasadallana”
siempre a nuestra izquierda, en un
punto donde vemos una senda que se
abre paso por el mar de helechos
que nos rodea por todas partes,
dejando a nuestra izquierda una
impresionante roca de arenisca,
(645 m.,hito 4) tapizada en gran
parte por una amplia alfombra de
musgos, que aumentan el aire de
misterio de este precioso paraje
digno de los elfos y demás
criaturas mágicas de los bosques
encantados, que tantas veces hemos
visto en los cuentos. Poco después
se llega a un enorme alcornoque
con el tronco semihueco (670 m.,
hito 5), donde aprovechando una
gran grieta en su base, se
pudieron introducir: Andrés CSI y
Reme, protagonizando el momento
simpático de la jornada. La
estrecha senda nos conduce
pendiente arriba, mientras
caminamos por la alfombra de
hojarasca, atravesando de vez en
cuando pequeños arroyitos
tributarios que nos obligan a
sortear los humedales entre las
piedras y los barrizales que se
forman aquí y allá, alimentando en
gran medida los alcornoques
centenarios y “quejigos
canadienses” que proliferan por
todas partes alcanzando una altura
sorprendente, resultando casi
impenetrable para la luz del sol,
que van buscando las enredaderas
mientras trepan por troncos y
lianas como si estuviéramos en la
selva. Y sin dejar de subir
alcanzamos otra pista forestal
justo a la altura de un depósito
de agua ó aljibe (765 m., hito 6),
alimentado por la pequeña cascada
que cae justo al otro lado del
carril. Aquí aprovechamos para
hacer una nueva pausa y echar un
trago, si bien, la sombra que nos
protege durante la mayor parte de
esta subida hace muy llevadera la
caminata.
Mientras tanto en
otra zona del parque “El Mago
Gandalf de la Serranía” y
“Geyperman Salvador” vivían el
momento mágico de la jornada
encontrándose con un pequeño
cervatillo de apenas unos días, al
que ayudaron a saltar una valla
metálica, para que pudiera seguir
el rastro de la madre,
consiguiendo de esta manera la
foto del día.

Al llegar a este
carril y desde el mencionado
depósito de agua, podemos leer el
rotulo de “Sendero del Aljibe”
sobre cartel indicativo de madera
situado unos 15 m. a la derecha
(dirección oeste), justo al otro
lado del carril, que prácticamente
solo tenemos que cruzar para
seguir subiendo, ahora comienza la
zona de mas fuerte pendiente de la
ruta, pero como casi todo el
tiempo vamos protegidos por la
sombra, a penas cuesta trabajo
ascender por este bosque
encantado, donde como bien me
adelantó el “Duque de Juanar”
muchos de los árboles parecen
estar sacados del bosque de los
ents en el “Señor de los Anillos”
con la increíble forma y grosor de
sus troncos y ramas a modo de
brazos que parecen querer cogerte
y que intentamos inmortalizar con
nuestras cámaras, haciendo mención
especial al video reportaje que
iba grabando nuestro compañero
Rafa Ríos “El Hombre que marcaba
los caminos”, filmando el avance
del grupo tanto en la subida como
en la bajada, aún estando
convaleciente de su rodilla
izquierda.

Antes de llegar a
la ante cumbre, justo a nuestra
izquierda, dirección este, ya
podemos ver gran parte de la
Sierra del Aljibe y en línea recta
hacia el “Hacho de Gaucín” un
roquedo en forma de avioneta, como
bien nos ayudó a identificar “El
Aristóteles de la Senda”. Desde
aquí sólo quedaba superar una
pequeña pero fuerte pendiente,
flanqueada por sendas hileras de
alcornoques a modo de pasillo, que
ya te dejaban en la altiplanicie
donde se encuentra esta peculiar
cumbre, donde nos encontramos con
abundante matorral de jara y
rebollo a ambos lados del camino,
adornando ambos lados del camino
de blanco y amarillo, perdiéndonos
por tan sólo unos días el
espectáculo del brezal morado que
también abunda muchísimo en la
cumbre pero que ya se había
marchitado. Siendo, sin embargo,
testigos de su esplendor, los
compañeros que habían estado allí
dos semanas antes. Cuando llegas
al final de la senda te encuentras
una piedra triangular a la que se
puede subir con relativa
facilidad, encontrando junto a su
zona mas alta, un hueco excavado
de forma rectangular de donde,
según dicen, recibe esta montaña
el nombre de “El Aljibe”. Sin
embargo, no es esta la cumbre,
sino el roquedo triangular, casi
gemelo que se encuentra detrás a
unos 50 m. sobre el que podemos
observar el punto geodésico (1.095
m., hito 7) y al que llegamos con
Reme coronando en primera posición
para hacernos la foto de grupo en
la cumbre, desde donde se obtienen
una magnífica panorámica de 360º
destacando el cercano observatorio
militar en otra cercana cumbre al
sur, el pantano de “Los Hurones”
al norte y el de Charco redondo
con el campo de Gibraltar, el
mediterráneo y la costa de
Marruecos al sur y hacia Málaga
(éste) el Hacho de Gaucín, Los
Reales, Crestellina y la
omnipresente Sierra de Las Nieves
.

Una vez finalizada
la breve sesión y panorámica 360º
de “El hombre que marcaba los
caminos” disfrutamos de nuestras
viandas a los pies de la primera
pirámide rocosa, mientras la brisa
del Atlántico mezclada con a del
Mediterráneo nos traía un
inconfundible olor a porro que por
su intensidad debían haber aliñado
a tope, la peculiar pareja de homo
sendéricus que también se
encontraba por allí.
Al abandonar la
cumbre: Don Fernando el Diácono y
Aristóteles quedaron algo
rezagados y mientras los
esperábamos, el amigo Andrés, nos
deleitó con el fantástico análisis
de la caca que según él debía
tratarse de un meloncillo, yendo
mas allá para intentar analizar de
qué otro animal (presunta víctima)
procedían los pelos que se
encontraban en la caca, siendo
bautizado desde aquel momento como
“Andrés CSI”.
La bajada la
realizamos todos juntos de forma
homogénea por el mismo camino de
subida, excepto por un pequeño
desvío a la izquierda, a través
del cual llegamos a las ruinas de
un espectacular molino, desde
donde volvimos a retomar el camino
original, llegando hasta la
angarilla próxima a la ermita,
donde ya se retiró “Rafa Ríos”
para no tentar la suerte con su
rodilla izquierda en fase de
rehabilitación. Continuando el resto de
compañeros hasta “La Laguna del
Moral” guiados por la mano experta
del mítico Rafa Márquez, que
reconoció inmediatamente el punto
exacto (no señalizado) donde hay que
abandonar el carril recorriendo un
trecho de campo a través por un
prado que vemos a la izquierda y
que reconoceremos fácilmente por
una valla que discurre en paralelo
a nosotros (a nuestra derecha) para llegar de
forma directa hasta esta peculiar
“laguna endorreica” denominada así
por encontrarse en una zona
cóncava sobre terreno arcilloso,
desprendido de la arenisca del
Aljibe. Si por casualidad pasamos
de largo este punto donde debemos
abandonar el carril a la
izquierda, unos 200 m. mas
adelante, continuando la bajada
(por el carril) veremos una verja
a nuestra izquierda por la que
también llegamos a la Laguna,
siempre y cuando la barriga nos
permita pasar entre unos barrotes
verticales en color verde a la
derecha de la puerta. Continuando
carril abajo, hacia la derecha
llegamos directamente a la entrada
y parking del área recreativa "La
Sauceda". Completando de esta manera
una ruta tan bonita como asequible
para toda la familia, en
este auténtico paraíso de la laurisilva, único en Europa,
teniendo en cuenta que el que
existe en Canarias,
geográficamente pertenece a África.

Recomendaciones
dignas de tenerse en cuenta para
esta ruta:
1º) Sin duda alguna
esta es una ruta primaveral 100%
por ser en esta estación donde nos
encontramos la flora del parque en
pleno apogeo, si bien por tratarse
de finales de mayo el día que la
hicimos, algunos rododendros ya
tenían sus hojas algo quemadas y
el espectacular color morado del
fantástico brezal que nos
encontramos en el altiplano de la
cumbre, ya estaba definitivamente
marchito por la intensidad del sol
y lo avanzado de la estación.
2º) Si el
pronóstico meteorológico da cierta
inestabilidad, casi con toda
seguridad lloverá en La Sauceda ó
nos encontraremos con densas
nieblas, que sólo nos permitirá
ver a muy corta distancia.
3º) Muchos de los
tramos de la subida al Pico del
Aljibe atraviesan o discurren
durante muchos metros por el mismo
cauce de pequeños y medianos
regatos de agua, incluso varias
semanas después de los últimos
días de lluvia, por lo tanto si
tenemos pensado subir al Aljibe
tras días de lluvia, hay que
contar con que llegaremos a los
coches con el calzado totalmente
embarrado, por lo que sería
recomendable un calzado de muda y
dos bolsas de plástico, una para
cada bota.
Crónica y fotos:
Juan Ignacio Amador con la
participación estelar de
Aristóteles y Don Fernando el
Diácono