Nueva ruta
vespertina del Grupo
Extremo, llevado a
cabo el viernes 10 de
agosto, que esta vez
nos llevó a una de las
estribaciones de
Sierra Bermeja, la
conocida como Loma del
Atajo, coronada por
tres promontorios
rocosos, en el primero
(1.157 m) se situa la
caseta de vigilancia
del INFOCA, la segunda
(1.064 m) en una
pequeña vaguada
intermedia, que fue el
lugar elegido para
contemplar la puesta
de sol y la tercera
elevación se conoce
como cerro de los
Sauces /1.125 m) y da
pie a una barranquera
desde donde surge una
nueva cordal que viene
a morir en el mítico
puerto de Juan
Agustín. Esta
privilegiada loma hace
las veces de divisoria
entre los valles de
rio Seco, cabecera más
alejada del río Genal
y el río Guadalmina,
que desciende
impetuoso hacia la
cercana y visible
Costa del Sol. No muy
lejos se desarrollan
las cordilleras
bermejenses de las
Trincheruelas y
Palmitera, cuya cumbre
de Encinetas (1.473 m)
es la máxima elevación
de Sierra Bermeja,
algo por encima de la
conocida y celebre
cumbre de los Reales,
en el otro extremo de
esta magnífica sierra
peridotítica.
Iniciamos el recorrido
en el puerto del
Madroño, situado en la
carretera Ronda-San
Pedro, tomando la
pista que sube hacia
la caseta de
vigilancia antes
mencionada, en todo
momento las
panorámicas son
espectaculares;
estamos rodeados por
un anfiteatro de
montañas que
contrastan con sus
colores, blancas las
calizas y rojizas las
peridotitas. Una vez
recorrida toda la
loma, nos apostamos en
el lugar elegido
esperando el ocaso,
que poco a poco va
dando pie a unos
cielos cambiantes
llenos de matices,
colores y formas.
Desde aquí oteamos
algunas de las cumbres
holladas este verano
en alguna de las
matutinas y
vespertinas, como el
cerro Cascajares,
desde donde el sábado
pasado gozamos de los
mares de nubes que
cubrían la loma donde
ahora nos hallamos.
Hacia el sur y oeste
vislumbramos los
Reales de Sierra
Bermeja y la dorsal
interfluvial Genal-Guadiaro,
con los perfiles bien
marcados del peñón de
Benadalid, ademas de
los amplios castañares
del Havaral, tan solo
mancillado por los
blancos caserios de
Pujerra, Alpandeire,
Benadalid, Benalauría...
Los Riscos, la Sierra
del Oreganal con el
majestuoso Armola
destancando con sus
abismales tajos. El
cerro Romeral,
ascendido hace escasas
fechas se recorta en
el horizonte con su
cortejo de pinos
carrascos, mientras,
más verde aún,
sobresale el pinar del
Coto Giles en el
emblemático lugar de
los Nogalejos. No
menos espectaculares
son alguno de los
viejos pinos negrales
que cubren estas
oxidantes sierras,
mientras, a nuestros
pies quedan las
huertas de Sila, y el
vertiginoso sendero
que de ahí, se dirige
a Igualeja. En
definitiva, una nueva
aventura estival en un
paraiso único y sin
igual: La Serranía.
Nos Vemos en las
Montañas.