Episodio 1: El Mal de
Altura, “La Amenaza Fantasma”
9,30 am. Camino de
Granada el sol brillaba con un
resplandor naranja que se hacía
mas intenso al pasar por la
estación de servicio “Los Abades”
de Loja (A-92), donde unos veinte
compañeros venidos de Málaga y
Sevilla coincidíamos para
desayunar, dispuestos a formar
parte de esta “Expedición al
Mulhacén”. Entre tostadas,
“catalanas”, cafés y refrescos, se
fueron repartiendo los mapas con
las explicaciones oportunas para
llevar a cabo la ruta en su
totalidad. El ambiente de
camaradería reina en la cafetería,
recibiendo con la cordialidad
habitual a nuestros nuevos
compañeros de aventura “Rafael
Sancho” (corresponsal de “Los
Batolitos”, Sevilla) y Fernando
Oliva, rondeño afincado en San
Pedro. Poniéndonos en marcha a las
10,00 am. para llegar con
puntualidad al punto de partida.
11,30 am. Una vez
aparcados frente al “Albergue
Universitario”, vamos sacando las
pesadas mochilas de los maleteros
entre bromas y saludos a los
compañeros que han llegado allí,
antes que nosotros, entre los que
se encontraban: “Iván el Terrible”
aprovechando su visita semanal a
Granada, Celia “La Ninfa de
Iguazú” y “Darío el Magnífico”
desde Ojén y desde Sevilla: “Orzo
Wei Javi” y su hermano Fran, “El
Zorro”.
El Veleta (3.394
m.), visto desde las inmediaciones
del Albergue Universitario (2.500
m.), se nos presenta, como un
apacible paseo, apto para
cualquier caminante, pero nada mas
lejos de la realidad y mucho menos
cargando con mochilas de entre 8 y
10 kg, ya que además del equipo de
vivac, víberes, ropa de abrigo y
accesorios varios, llevábamos agua
para dos días, por la teórica
falta de fuentes y chorreras de
este itinerario en esta época del
año. A penas, a doscientos metros
del comienzo, hacíamos el primer
alto en el camino para
inmortalizar el paso de grupo por
el emblemático arco de piedra
(2.540 m.), presidido por la
“Virgen de las Nieves” a quien mas
de uno nos encomendamos para poder
soportar el peso de la mochila y
completar los mas de 800 m. de
desnivel que todavía nos faltaba
para poder coronar el Veleta, cuya
silueta desde allí es la misma que
llevamos viendo toda la vida en la
famosa botella de agua “Lanjarón”.

Reanudamos la
marcha, siempre en dirección
sureste, casi en línea recta y en
permanente ascensión hacia la
cumbre del coloso que se presenta
majestuoso ante nosotros. Poco a
poco, vamos ganando altura por la
marcada senda que en numerosas
ocasiones va atravesando los
interminables zig-zags de la vieja
carretera que antiguamente subía
hasta la misma cumbre del Veleta,
habiendo quedado totalmente
abandonada y prohibido el tránsito
por la misma desde que Sierra
Nevada obtuviera el reconocimiento
de “parque nacional” en 1999.
Mientras tanto, las pequeñas
manchas verdes de hierba delataban
la ubicación de los últimos restos
de nieve.

13.30 pm.
Ascendiendo siempre en línea recta
hacia la cumbre por el
“Ventisquero de Cauchiles” (entre
los 2600 y 2.800 m.), avanzamos
durante un trecho en paralelo a
una gran valla de madera que
delimita la pista de Borreguiles y
que terminamos atravesando por un
hueco perfectamente preparado para
no interrumpir la senda, ni el
libre tránsito de las cabras
montesas que por allí campean a
sus anchas. Con el pelotón cada
vez mas estirado y las mochilas
que cada vez parecían pesar mas,
seguíamos ganando altura, cada
paso dado era un pequeño triunfo,
los pocos compañeros que caminaban
próximos entre sí a penas hablaban
y el resto iba viviendo su propia
odisea, inmersos en sus
pensamientos, hasta que, tal y
como acordamos en la salida,
volvimos a reagruparnos en “Las
Posiciones del Veleta” (3.093 m.),
para darnos un respiro, soltando
las mochilas por unos minutos y de
camino comenzar a adaptarnos a la
altitud.


14.30 pm. En
circunstancias normales el
desnivel existente entre
“Posiciones” y “la cumbre del
Veleta”, de algo menos de 300 m.
sería un paseito. Pero para los
que estamos acostumbrados a vivir
a la orilla del mar o en cotas
bajas, caminar por encima de los
tres mil metros, no es ninguna
tontería, y mucho menos habiendo
salido de casa tan sólo unas tres
horas antes. De hecho, cuando nos
volvimos a poner en marcha, otra
vez con las mochilas a cuestas, a
mas de uno/a empezaron a entrarle
pequeños mareos a pesar de que la
vieja carretera, nos daba el único
respiro en toda la subida,
manteniéndose llana a lo largo de
200 m. eso sí, obligándonos a
caminar al filo de un terraplén
que desemboca en la “Laguna de Las
Yeguas” ya que el resto de la
carretera estaba invadida por la
nieve, situándonos ya muy cerca
del “Refugio de La Carihuela”
(3.240 m.) y “las ruinas de un
viejo fortín” de la Guerra Civil
(3.260 m.), donde dejamos todas
las mochilas, a excepción de Jon
“El Huracán de Sheffield” y Juan
Antonio “El Elfo de la Malagueta”
que protagonizaron la primera
escapada de la jornada, tan pronto
como intuyeron la proximidad de la
cumbre, subiendo campo través,
entre los enormes bloques de
pizarra que allí brillan como
espejos, por donde también llegó
el pelotón en el último tramo de
subida, ganando altura por la
interminable pedrera, para
volvernos a reagrupar todos, ya en
la misma cumbre del Veleta (3.394
m.), donde no faltó la sesión de
postales “al filo de lo imposible”
y otras tantas paisajísticas de
las espectaculares vistas que se
obtienen desde allí. Aunque el día
estaba completamente despejado,
teníamos la típica calima de
principios de verano en el
horizonte sin poder contemplar el
Mediterráneo y otros objetivos
lejanos que desde allí se pueden
ver con facilidad, sin embargo, si
pudimos reconocer las pirámides
del Trevenque y Lucero al oeste y
suroeste, respectivamente, así
como “La Sagra” al noreste, y los
cercanos colosos del Alcazaba y
Mulhacén al este, a cuyos pies
teníamos previsto pasar la noche.


15.00 pm. El
almuerzo lo hicimos junto a las
ruinas del fortín, a penas a unos
sesenta metros del “Refugio de La
Caldera”, donde nos despedimos de
los tres compañeros de Ronda que
por distintos motivos tenían que
marcharse (ya estaba así
previsto), nada mas y nada menos
que tres pesos pesados de Pasos
Largos: “Geyperman Salvador”, Rafa
Márquez “El Aristóteles de la
Senda” y Carlos Tapia “El Aprendiz
de Mago” que a pesar de estar
arrastrando una lesión de cadera
motivada por una caída en el
“Descenso de Barrancos de la Sima
del Diablo” tampoco quiso perderse
la primera parte de esta gran
aventura. De manera que ya sólo
quedaban tres piezas rondeñas
sobre el tablero de Sierra Nevada:
“Don Fernando el Diácono”
(senderista revelación de la
temporada 2006-7), Fernando Oliva
“Tristoncio” y Rafa Flores “El
Mago Gandalf de la Serranía”.


Episodio 2, “La
Senda del Vértigo”
16.00 pm Finalizado
el almuerzo y habiéndonos
despedido de los tres ilustres
compañeros de Ronda que
abandonaban la expedición. Nos
volvimos a poner en marcha,
descendiendo hacia el cercano
“refugio de La Carihuela” por un
pequeño tobogán de nieve, que nos
dejó en la misma terraza del
refugio, desde donde se accede sin
dificultad a la “antigua pista de
la Alpujarra” que comunica al
Veleta con el Mulhacén
manteniéndose por encima de los
3.000 m. la mayor parte de su
trazado. Nada mas comenzar a
caminar por la vieja pista, y
estando todavía a menos de un
centenar de metros del “Refugio de
la Carihuela” nos llevamos la
sorpresa de ver una fantástica
chorrera de aguas cristalinas
procedentes de las laderas nevadas
del Veleta que ahora teníamos
encima de nosotros, atravesando
los tres zig-zags del carril para
terminar precipitándose por una
empinadísima ladera desembocando
en la “Laguna Verde o del Veleta”,
que quedaba a nuestra derecha.


16.30 pm. Merece la
pena recrearse en este primer
tramo donde la pista traza varios
zig-zags muy pronunciados, ya que
sin duda alguna, es una de las
zonas mas bonitas del itinerario y
además, ofrece la posibilidad de
una preciosa ruta circular,
siguiendo el mismo recorrido
descrito en estas líneas, pasando
bajo las verticales paredes del
Veleta con una pequeña pero
preciosa laguna circular junto al
margen izquierdo del carril, en la
base de un colosal anfiteatro,
conocido como “Vasares del
Veleta”.Siguiendo la pista un
centenar de metros después de esta
pequeña laguna, también a la
izquierda, encontramos el comienzo
de la senda que nos lleva al
“Cerro de Los Machos”, desde donde
se puede descender en dirección
noroeste para acceder “Las
Posiciones del Veleta” por “el
Veredón” y desde allí regresar
tranquilamente a la zona de los
Albergues completando una preciosa
ruta circular que recomendamos
desde estas líneas a todos los
amantes de la montaña. Si bien hay
que recordar que en época de
nieves resulta extremadamente
peligrosa, por las placas de
hielo, sólo aptas para alpinistas
experimentados con equipos de alta
montaña.

16.30 pm. Mientras
tanto, por la vertiente opuesta
del Veleta seguían descendiendo
nuestros compañeros: “Geyperman
Salvador”,“El Aprendiz de Mago”y
“El Aristóteles de la Senda”,
recreándose con una gran cantidad
de cabras montesas por la misma
senda, por donde habíamos
ascendido horas antes. Realizando
un amplio reportajes tipo “El
Hombre y La Tierra”.

17.00 pm. Aunque
son 5 km. de pista, los que
separan al refugio de La Carihuela
del de La Caldera, al discurrir la
mayor parte del tiempo por encima
de los tres mil metros, se hacen
largos y pesados, mucho mas si
tenemos en cuenta el lamentable
estado de abandono en el que se
encuentra, bastante pedregoso y en
ocasiones con enormes bloques de
roca que han caído al mismo y que
tenemos que esquivar, obligando
incluso a los intrépidos ciclistas
de “mountain bike” a echarse la
bici al hombro para poder pasar.
El siguiente hito del camino se
encuentra a 1 km. del comienzo de
la vereda hacia el “Cerro de los
Machos”, justo donde la “vieja
pista de Las Alpujarras” por la
que vamos caminando pasa por “El
Puerto del Lobo” que reconoceremos
fácilmente, por estar situado
junto a una espectacular balconada
también situada a nuestra
izquierda que da vistas al “Corral
de Valdeinfierno”, donde nace uno
de los arroyos que confluyen en
“Cueva Secreta”, el paisaje es
realmente grandioso, pero no lo
son menos los fantásticos circos
glaciares donde se forman las
orquillas que originan el
nacimiento del “Río Veleta” y el
“Río Seco” ambos a nuestra
derecha, con sus correspondientes
lagunas del mismo nombre,
separados entre sí, por los
afilados “Raspones del Río Seco”,
mientras vamos bajando y subiendo
suavemente por el carril en
dirección este con las imponentes
siluetas del Mulhacén y Alcazaba
siempre frente a nosotros.


Resulta curioso el
tremendo contraste existente entre
las pequeñas manchas verdes de la
hierba alimentada por el agua de
las lagunas, las últimas manchas
de nieve y las chorreras que se
forman por el deshielo, rodeados
por una inmensidad de montañas,
valles y barrancos aparentemente
desolados, hasta el punto de
hacernos sentir inmersos en un
paisaje volcánico o lunar, que
adquiere un carácter de “ciencia
ficción” cuando pasamos junto a
los denominados “Crestones de Río
Seco”, tremendos bloques de
piedra, de mas de 20 m. de altura
formados principalmente por hierro
y pizarra que han quedado cortados
prácticamente a cuchillo por el
efecto erosivo del viento y la
nieve. Y es que, sin darnos
cuenta, por esta zona, estamos
atravesando la divisoria de aguas
de las vertientes norte y sur que
unen los tres miles de Sierra
Nevada. Sin embargo, a simple
vista, nadie podría imaginar, la
cantidad de endemismos botánicos
que se encuentran en estas
majestuosas montañas,
aparentemente desoladas. Y es que,
Sierra Nevada es un ecosistema
único en Europa por su carácter
alpino y su peculiar ubicación tan
cercana del Mediterráneo y al
extremo sur del continente.


18.00 pm. Justo
antes de que la pista describa una
pronunciada curva a la derecha
orientándose en dirección sur para
rodear “Loma Pelá”, abandonamos la
misma por una senda que asciende
esta loma, manteniendo la
dirección este que traíamos casi a
piñón fijo durante la segunda
parte de este itinerario. Sin ser
una subida excesivamente dura, y a
pesar de la agradable brisa que
corrió durante toda la jornada,
con una temperatura fantástica.
Tras mas de seis horas caminando
ya por encima de los 3.000 m., con
el atontamiento del “mal de
altura”, el peso de las mochilas
tirando cada vez mas de los
músculos del hombro y del cuello,
y bajo un sol de justicia, varios
compañeros sufrieron mareos, con
dolor de cabeza en aumento,
haciéndonos sentir las
palpitaciones dentro de la cabeza
a un ritmo trepidante.
Afortunadamente, la senda que
parecía no tener fin, nos dejó en
una plataforma llana, pero al
asomarnos al borde de la cornisa
nevada que teníamos delante,
comprobamos con estupor la senda
de vértigo que nos esperaba
bordeando las cornisas que rodean
el circo donde se ha formado la
“Laguna de la Caldera” donde ya
veíamos el refugio de piedra al
pie del Mulhacén y algunos
compañeros como pequeñas
hormiguitas minúsculas bañándose
en la orilla de la laguna con las
aguas lo suficientemente
congeladas para que sus gritos de
impresión llegaran con perfecta
nitidez hasta nosotros. Con las
mismas ganas que un niño se come
un plato de guisantes, los cinco
del grupo de cola empezamos a
descender por el tobogán de nieve,
con el interminable terraplén
siempre a nuestra derecha y como
único apoyo los bastones y la
resbaladiza pared de nieve a
nuestra izquierda, donde a penas
podías apoyar la mano, porque
estaba tan fría que te quemaba la
piel. Cuando por fin la superamos
creíamos que lo peor había quedado
atrás porque el siguiente tramo no
parecía tan inclinado, pero
mientras veíamos a nuestros
compañeros bañándose alegremente
en la orilla de la laguna entre
risas y salpicones, la pesadilla
no había hecho mas que comenzar,
ya que la cornisa por la que
teníamos que caminar, medía mas de
500 m. de longitud, salvando
numerosos salientes con bastante
vuelo no apta para personas que
padezcan de vértigo, ya que además
de la amenaza casi constante del
terraplén, formado por infinidad
de lascas de pizarra totalmente
inestables, a veces, se hacía
necesario el uso de las manos y
los cinco sentidos, para no caer
por algunos tramos bastante
aéreos, hasta que por fin llegamos
al “Refugio de La Caldera” (3.020
m.).


Episodio 3, “Vivac
en La Caldera y Ascensión al
Mulhacén”
Al llegar al
refugio un grupo de cabras
montesas bastante acostumbradas a
la presencia de los montañeros se
nos acercó para que le echáramos
comida, de hecho nuestro compañero
Miguel “El Hombre que sabía
demasiado”, consiguió una
fantástica foto (que aún no nos
han enviado) de Patricia, “La
Reportera de Chef Chauen”, dándole
de comer de su mano a una cabra
montesa. Como era de esperar el
refugio ya estaba totalmente
ocupado, cuatro o cinco compañeros
se hicieron con los pocos sitios
libres que quedaban, el resto,
montamos un improvisado
“campamento vivac”, en una especie
de bancal situado a medio camino
entre el refugio y la cercana
laguna, en cuya orilla unos
“enteraillos” montaron una pequeña
tienda (algo totalmente ilegal en
cualquier espacio protegido y
mucho mas en pleno parque
nacional). Pero nosotros a lo
nuestro, ya con el alivio de haber
soltado las mochilas y haber
cambiado las botas por las
chanclas, además del reconfortante
baño en las frías aguas de la
laguna. Cada uno fuimos escogiendo
nuestra ubicación para colocar las
alfombrillas y los sacos, con la
bebida y el frontal a mano. Una
vez cambiados de muda para
afrontar la noche, compartimos una
improvisada cena con el
impresionante telón de fondo del
Mulhacén al atardecer,
intercambiando víberes con un
grupo de cuatro chavalas (tres
checas y una polaca) que
prefirieron cenar junto a nosotros
a pesar de que ya tenían su sitio
cogido en el refugio y es que Rafa
Flores, me las puso locas cuando
se cambió la camiseta con el
“pecho lobo”, entre risas, bromas
e incluso con algunos globos que
me había preparado Patri a modo de
pequeño homenaje por mi onomástica
y cumpleaños en tan peculiar noche
de San Juan, que se fue echando
encima, mientras la luna en
“cuarto creciente” hacía acto de
presencia elevándose en el
firmamento por el sur.


20.30 pm. - 22.30
pm. Tan pronto como las sombras se
fueron alargando hasta cubrirlo
todo, pasamos en tan sólo unos
minutos de los 18º C que habíamos
tenido de media durante toda la
tarde a los 5ºC que finalmente
tuvimos durante la noche. Algo
realmente espectacular que a mas
de uno hizo temer que no sería
suficiente con la última “capa de
cebolla” que llevábamos preparada
ya que en pleno descenso de
temperatura no sabíamos hasta
cuantos grados iba a seguir
bajando. ¡Menos mal! que al final,
no bajó mas allá de los 5ºC. Aún
así, mas de uno se pertrechó de
tal manera que incluso terminaría
pasando calor a pesar de dormir a
la intemperie como Manu “El Hombre
Tranquilo” que con una simple
funda de plástico para coches y
algunas piedras, se montó un vivac
digno de un manual de
supervivencia. Mientras que la
mayoría de compañeros empezaban a
amortizar aquella noche su última
compra en decathon. Y es que para
dormir a 3.000 m. de altitud hay
que ir bien preparado. El último
en irse a dormir fue Juani que en
aquellos instantes estaba con la
mente puesta en el Bernabeu y los
familiares que allí se encontraban
para presenciar la Final de la
Copa del Rey que en aquellos
momentos daba comienzo entre
Sevilla y Getafe, no pudiéndose
separar de la radio “AM” (la única
que se escuchaba) que llevaban Ana
y Fernando “Los Duques de Juanar”
hasta que a los diez minutos del
inicio “Kanoute” ponía por delante
al Sevilla con el 1-0 que a la
postre resultaría definitivo,
mientras Juani gritaba como un
poseso por corriendo por el
campamento para abrazar al
“Indomable Jaime”. Aún así no
pudimos confirmar la consecución
del título hasta el día siguiente,
ya que el sueño nos terminó
venciendo a todos, mas por
agotamiento que por frío.
Domingo 24 de junio
de 2007
Una vez en el saco,
empezaba otra batalla, sobre todo
cuando no lo haces con frecuencia
o es la primera noche de una
travesía de varios días. Dado lo
difícil que resulta permanecer
mucho tiempo boca arriba como si
estuvieras durmiendo en una
camilla, empiezas a girarte de un
lado a otro sin encontrar la
postura, a veces se oye el
ronquido de algún compañero
afortunado, el peo anónimo de otro
compañero que tampoco encuentra la
postura, pero no te atreves a
hacer ruido por no molestar al
compañero de al lado, pensando que
tal vez él si está durmiendo,
cuando en realidad al igual que
tú, mirará el reloj varias veces a
lo largo de la noche deseando que
llegue el amanecer.
6.00 am. Pero todo
llega y así, sobre las seis de la
mañana, con las primeras luces del
alba, el precioso canto del
“acendor alpino” rebotaba en las
paredes que abrazan la “Laguna de
la Caldera” y para que nadie se
hiciera el remolón “El Maestro
Gandalf” tocaba su tradicional
solo de corneta, largo y agudo,
marcando las 6.30 am en punto,
hora a la que todos nos poníamos
en pie, recogiendo el campamento
entre bostezos, estiramientos,
meadas en grupo y pedos mañaneros
de todos los colores y tamaños,
previos al desayuno express que
nos tomamos dejando todas las
mochilas agrupadas y el campamento
sin un solo papelito antes de
iniciar la ascensión en perfecto
estado de revista de policía.
Desgraciadamente nuestro compañero
Fernando Oliva, “Tristoncio”, tuvo
que renunciar a subir después de
haber pasado una noche muy mala de
vómitos y dolor de cabeza, a pesar
de que se le consiguiera un hueco
en el albergue.

7.00 am. Desde el
Refugio de La Caldera (3.020 m.),
tenemos la opción de tomar una
senda que ataca de forma bastante
directa la ascensión al Mulhacén,
avanzando en paralelo por la
arista de la cara norte, opción
que escogieron algunos compañeros,
sin embargo, una vez en la cercana
“pista de Las Alpujarras” que pasa
junto al albergue, hay una marcada
senda que asciende con algunos zig-zags,
pero con menos lascas de pizarra
que la anterior, así que por aquí,
comenzamos a subir la mayoría.
Todavía no habíamos llegado
algunos al inicio, cuando Jon “El
Huracán de Sheffield” se veía como
un punto rojo dejando una estela
de polvo, seguido muy de cerca por
Sean “El Canadiense Errante”, y
los hermanos “Alcalá”, es decir:
“Orzo Wei Javi” y Fran “El Zorro”.
Pero por la cola del pelotón la
cosa era bien distinta, mientras
algunos nos íbamos parando con
nuestras fotos y nuestros
grabaciones de video, otros iban
viviendo su propia pesadilla,
mientras que Ana fue muy bien todo
el fin de semana, a Fernando
comenzó a afectarle el mal de
altura, viéndose obligado a parar
cada cierto tiempo al igual que a
“La Rosa de Casarabonela”. Hay que
destacar la ascensión que
realizaron de menos a mas el
“Serpa Carmona” y Juan Antonio “El
Elfo de la Malagueta”, magníficos
compañeros de aventura donde los
haya, también hay que quitarse el
sombrero con “Don Fernando el
Diácono” que con su tradicional
“marcheta” y ataviado en esta
ocasión con su chándal-pijama de
“La abeja Maya” al estilo “Homer
Simpson” hizo una subida muy
meritoria con una remontada
espectacular. A media ladera las
dos sendas anteriormente
mencionadas confluyen en una sola
y desde allí ya nos unimos al
resto de compañeros que habían
escogido la otra opción, dándonos
ánimos hasta llegar a la misma
cumbre del Mulhacén (8.00 am.),
donde ya nos esperaba el resto del
grupo. Sin duda, uno de los
momentos mas emotivos de toda la
temporada, no ya sólo por que con
esta cumbre completábamos el
proyecto de “Los 8 techos
provinciales de Andalucía” como
broche de oro a esta histórica
temporada 2006-7, sino porque para
la mayoría, era la primera vez que
hollábamos el techo de la
península. Con algunas excepciones
como “el Zorro” que lo subía cada
año por la “Vereda de la Estrella”
en su época de estudiante de
I.N.E.F., el Indomable Jaime que
lo había subido este mismo
invierno desde Poqueira en
compañía de Magda “La Pimentonera
de Águilas” (ausente en esta
expedición por encontrarse
escayolada por accidente de moto),
Rafa Flores “El Mago Gandalf de la
Serranía” en la Expedición de 2002
y algún que otro compañero que
repetía o que se había quedado a
las puertas.


Lo que se siente
en la cumbre del Mulhacén es
difícilmente descriptible, además
de la infinita sensación de
libertad y privilegio, te sientes
muy afortunado por estar en
compañía de tan magníficos amigos
y montañeros de toda España y de
todas nacionalidades que iban
llegando por otras vías, en un
ambiente de camaradería y
cordialidad: ponte tú que yo te
hago la foto, ¿alguien quiere
agua?...Pero no sólo eso, como lo
prometido es deuda, y el nominado
al senderista juvenil destacado no
estuvo presente en la fiesta
“Final de Temporada” (celebrado
los días 9 y 10 de junio en Juzcar,
por encontrarse de viaje de fin de
curso en Tenerife), le hicimos la
entrega de la prestigiosa placa
con todos los honores a “Darío el
Magnífico” en el mismo techo de la
piel de toro, donde obviamente,
tampoco faltó el reportaje de
grupo y paisajístico de manera
que al sur podíamos intuir “La
Alpujarras” inmersas en el mar de
nubes que las cubría, al norte “La
Hoya de Guadix”, las Sierras de
Baza, Mágina y Cazorla, al oeste
El Veleta y Los Machos en primer
término y al noroeste allá abajo
el Valdeinfiernos, La Laguna de la
Mosca y toda la cabecera donde se
origina el río Genil, por donde
discurre la “Vereda de la
Estrella” y cerrando el círculo al
este, con el sol alzándose a la
derecha el cordal de los tresmiles
con el “Cerro Alcazaba” y ya en la
Sierra Nevada almeriense: el
“Chullo” que coronamos en octubre
2006, el “Buitre” y el “Almirez”
con el que tenemos una cita
pendiente.
Episodio 4, El
Regreso:
El Descenso desde
la cumbre del Mulhacén hasta la
Laguna de la Caldera, se hizo a
tumba abierta por los mismos que
habían coronado en primera
posición. Sin embargo, los que
bajamos en último lugar, sin ir
lentos ni mucho menos, nos
recreamos en un ramal del sendero
que se asomaba de forma
vertiginosa a la impresionante
cara norte del coloso, con sus
verticales paredes negras y las
lagunas minúsculas, todavía
rodeadas de nieve allí abajo, una
visión sobrecogedora que muchos
compañeros dejaron escapar en su
veloz cabalgada. Aunque la mayoría
decidimos regresar al “Refugio de
la Carihuela” usando la vieja
pista de las Alpujarras, nuestro
particular grupo de “translíbicos”
acortó camino regresando por la
vertiginosa senda que circunda la
Laguna de La Caldera, por donde
habíamos llegado la tarde
anterior.

9.30 - 10.00 am.
Los primeros en llegar al “Refugio
de La Carihuela” aprovecharon para
echarse una pequeña siesta,
mientras el resto del pelotón
íbamos disfrutando del camino de
vuelta, casi con pena de abandonar
tan impresionantes paisajes por el
techo de “la piel de toro”, sin
dudar en volver a asomarnos por la
espectacular balconada del Collado
del Lobo. Poco después, Celia “La
Ninfa de Iguazu” haciendo honor a
su apodo, cumplió la promesa del
día anterior, bañándose en las
congeladas aguas de la laguna que
se encuentra totalmente rodeada de
nieve, al borde del camino bajo
los “Vasares del Veleta”. Con la
tranquilidad de saber que teníamos
asegurado el aprovisionamiento de
agua en las chorreras próximas al
“Refugio de La Caldera”, llegando
al mismo antes de las 13.00 pm.
sin problemas, reagrupándonos
todos por fin para almorzar e
iniciar juntos el descenso.

Nada mas girar la
cuerda del Veleta que ya da vistas
a Prado Llano, con la “Laguna de
Las Yeguas” otra vez a nuestros
pies, comenzó a azotarnos un
fuerte viento de poniente, que en
ocasiones dificultaba el poder
caminar con normalidad, hecho que
aumentó aún mas el estiramiento
del “chicle” entre nuestros
expertos en bajadas y los que ya
llegábamos al bar del aparcamiento
próximo al “Albergue
Universitario” sobre las 15.10 pm.
bastante tocados, especialmente
los que veníamos arrastrando
lesiones de rodillas, tobillos y
últimamente hasta de la planta del
pie, tras un total de 32 km. por
el techo de la península,
permaneciendo mas de 24 horas
seguidas por encima de los 3.000
m. con una mochila mucho mas
pesada de lo habitual y
prácticamente sin haber dormido
mas de 20 minutos seguidos. Siendo
un total de 24 montañeros los que
formamos parte de esta magnífica
ascensión que difícilmente
podremos olvidar los que tuvimos
el privilegio de participar en
ella.
Crónica y fotos:
Juan Ignacio Amador con la
participación estelar de “Rafa
Flores”, “El Elfo de La Malagueta”
y “Carlos Tapia”.
NOTA: Las
referencias para esta ruta fueron
sacadas de la fantástica “Guía de
Montaña de Sierra Nevada” (Edit.
Penibética)