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Cerro del Águila, en la sierra Alpujata. 2. Localización administrativa
3. Localización a partir de un locus
de referencia
4. Topografía
El cerro del Águila es la más oriental de las cuatro cimas que se elevan por encima de 1.000 m de altitud y que se alinean siguiendo aproximadamente la dirección E-O en la parte más alta de la sierra Alpujata, que por su parte de poniente llaman también sierra Bermeja (de Ojén) y sierra Parda y por levante sierra Negra. Por el E muere en el río Alaminos, que luego será río de las Pasadas y río de Fuengirola, y por el O es puerto de Ojén la separa del macizo formado por la sierra Blanca de Marbella y la sierra Canucha. Por el S sus lomas descendentes desaparecen bajo los micasquistos y gneises que se extienden desde Calaburras al corredor Marbella-Monda. Por el N son sus límites las vegas de Los Villares y del río Pereilas y la sierra Blanca de Coín con sus irremediables canteras. 5. Motivación
6. Vértices geodésicos Castillejos, 2.350 m al O, es vértice geodésico de 3er orden. 7. Mapas
Llegados a Coín dejamos una gasolinera Total a nuestra izquierda y, muy cerca, otra, Repsol, a la derecha; evitamos entrar en el casco urbano y seguimos siempre las indicaciones que nos dirigen a la A-355 y a Monda y Marbella. En una rotonda evitamos la desviación a Ronda. Cuando empezamos a alejarnos de la localidad nos encontramos de frente las obras de la nueva carretera y un puente que pasa sobre ella con una señal de prohibido el paso y un cartel con la leyenda excepto fincas. Evitamos el desvío provisional a la derecha que nos llevaría a Monda y, haciendo caso omiso del disco de prohibido el paso, cruzamos el puente sobre la carretera en obras y, ciñéndonos a la loma, nos dirigimos a la derecha por una carreterita asfaltada. Inmediatamente veremos un poco en alto, a la izquierda, un murete de obra con la leyenda Cortijo de la Albuquería, que nos confirma que estamos en el buen camino. Ponemos el cuentakilómetros a cero y dejamos el camino de la izquierda que entra en las canteras. A la derecha hay un grupo de pinos y cipreses fantasmagóricos a los que el polvo de mármol a dado el aspecto de fantástico paisaje nevado. Dejamos otra cantera a la derecha y circulamos con el río Pereilas a mano derecha, primero junto al camino y luego a cierta distancia. A la izquierda puede pasarnos desapercibida la entrada de un carril que parece invertir el sentido de nuestra marcha y se dirige a las canteras, pero que también permite acceder a la red de pistas que faldean esta sierra; nosotros lo dejamos de momento. A unos dos kilómetros del cartel Cortijo de la Albuquería aparcamos en un ensanchamiento a la izquierda, al pie del cerrete de cota 473 (472 en Mapa Militar de España E. 1:50.000), allí por donde pasa el torrente que procede del puerto que separa las cuencas del río Pereilas y del río Alaminos y, en justicia, también las sierras Blanca y Negra de Coín. En este punto iniciamos nuestro caminar. 9. Eventual refrigerio
10. Altura y forma
La parte más alta del cerro forma, aproximadamente una pirámide triangular de la que parten tres lomas. Hacia el O la loma del Cañuelo que, subiendo y bajando, conduce a Castillejos. Hacia el N una loma, recorrida por un cortafuegos, que desciende hacia la sierra Blanca de Coín. Hacia el SE la que baja al puerto de la Vaca. 11. Desnivel
12. Distancia (geográfica y topográfica)
13. Distancia para el caminante
14. Pendiente teórica
15. Pendiente para el caminante
16. Tiempo de ascenso y de descenso
17. Itinerario organizado en hitos Penetramos en el valle del torrente mencionado en 8. Aproximación: carreteras, pistas por una senda e, inmediatamente, encontramos una vieja cantera abandonada a nuestra derecha. Cruzamos el torrente y, en seguida, la senda se convierte en pista que discurre por la margen izquierda del lecho del arroyo, entre pinos piñoneros, carrascos y resineros.
Un tosca alambrada permite el paso por la izquierda, junto a un pino. Unos postes de madera de poca altura con lo que parece un indescifrable código de colores despertaran nuestra curiosidad. Al poco la pista se convierte en senda y nos lleva hasta el puertecillo que separa el cerrete de cota 473 del resto de la sierra. En este puerto, si dirigimos la vista al O, veremos, abajo el alto valle del río Pereilas y, cerrándolo por poniente, la gran masa ,marmórea de la loma del Algarrobo (cota 673, mármoles azules tableados de la Unidad Blanca). Hay también, en este puerto, restos de un explotación de mármol, o, al menos, de un ensayo con vistas a una explotación (bloques de mármol cortados con marcas de taladros). En el puerto dejamos la cota 673 a nuestras espaldas y nos dirigimos decididamente al S, subiendo la ladera terriza siguiendo las marcas de un vehículo oruga que parece haber subido siguiendo, casi, líneas de máxima pendiente. Dejamos así el dominio de los mármoles y entramos en el de los neises con granate y neises con sillimanita del Alpujárride. Junto a los alcornoques y los pinos resineros aparecen grandes ejemplares de madroño y brezos blancos. Alcanzamos la primera pista que faldea la sierra. Sobre el talud que tenemos frente a nosotros destaca, en alto, un hermoso alcornoque. Salvamos el talud por la izquierda y en las proximidades del mencionado alcornoque encontramos un sendero que sigue subiendo por la ladera atravesando el mismo tipo de bosque que hemos encontrado hasta ahora. Cuando alcanzamos la segunda pista, que según nos dicen nos llevaría al puerto de Ojén, vemos dos viguetas hincadas verticalmente y un cable de acero que permite cerrarla. Nos dirigimos hacia la izquierda y muy pronto nos encontramos en el dominio de las peridotitas. Caminado por este carril llegamos hasta El Vivero, paraje que efectivamente parece un vivero abandonado. Hay postes de madera hincados verticalmente y una cerca de tela de alambre. Si penetramos en el recinto encontraremos un cobertizo arruinado junto a una alberca, en la que nadaba un joven ejemplar de culebra de collar (Natrix natrix). Pasado el vivero, y poco antes de llegar a la balsa contra incendios y el helipuerto, hay un torrente que desciende por nuestra izquierda, con un tosco azud de ladrillo, un depósito-tanque metálico cilíndrico de regular tamaños y una toma de agua con un registro. Es por aquí por donde subimos hacia el O para salvar el talud de la pista. Seguimos por el borde del talud hasta encontrarnos a la altura de la balsa y el helipuerto y es aquí donde buscamos el comienzo de un elusivo sendero. Al S de la pista que pasa junto al helipuerto asciende una ladera en la que crece un pinar de repoblación de Pinus pinaster. Se busca la senda que sube por este pinar desde la proximidades del helipuerto, de N a S. Es una vereda poco marcada. Salimos del pinar cerca del cambio de vertiente entre las cuencas de los ríos Pereilas y Alaminos. La cuerda es un espartal y en ella encontramos un hito de mampuestos. Estamos a unos 875 m. Al hacerse visible el valle del río Alaminos se nos muestra igualmente la sierra de Mijas. Desde aquí se sigue el sendero, primero hacia el SO y luego hacia el S Al pie de la cumbre del cerro del Águila el matorral se ennoblece con abundancia de coscojas y enebros de la miera. Llegados a la cuerda de los 1.000 metros nos servirán de hitos tres ejemplares de enebro de cada (sic) con porte de arbolillos (un sólo tronco bien definido) en la ladera occidental, muy poco por debajo de la línea de cumbres, hasta llevarnos a una entalladura o puertecillo por el que pasamos a la ladera oriental. En seguida alcanzamos la cumbre (cota 1.036) en la que hay un pequeño hito de hormigón, con forma aproximada de prisma cuadrangular y la marca 285 PM. 18. Lo que se divisa desde la cumbre (S, O,
N, E)
19. Fechas de subida
20. Geología
21. Vegetación
22. Fauna
7-X-2.000
23. Opciones alternativas en las proximidades
24. Connotaciones Sexuales
Así viene a mi memoria ahora James Joyce, que tenía ideas muy precisas sobre el tipo de ropa interior que su mujer debía llevar (un poco manchada siempre, la preferencia era invariable) y mostraba abierta predilección por las capacidades aéreas y aún depositivas de la que había conocido como Nora Barnacle. He aquí un fragmento de una de las cartas que le dirigió:
Me pregunto cómo harás. ¿Te corres mientras cagas o te masturbas hasta el final primero y cagas luego?” Y Pieyre de Mandiargues, en su inefable “L´Anglais”,
escribe: “Pero me parece oler un perfume que no me es desconocido.
¡Ah, si es nuestro manjar favorito, las béatilles de merde
à la parisienne! Tomad los vasos y llenadlos con un vetusto Château-Châlons,
ese vino tan delicioso que no se puede beber con ningún otro sustento.
Jamás como mierda, sin haber hecho antes un brindis por Francia.
¡Viva Francia!” Más no quiero, sobre todo, privaros de una
magna obra gráfica. Mi admirado Rembrandt van Rijn (especialmente
por sus retratos de Hendrickje Stoffels aseándose) fue el autor
del aguafuerte
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