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MACPHERSON y los ORUETA
La moderna geología española se forjó en la Serranía de Ronda
Autores: Manuel de Orueta González y Andrés Rodríguez González
Colección PASJES Y PAISAJES DE LA SERRANÍA DE RONDA. Volumen 2


Durante los días 8 y 9 de Noviembre se celebró en Ronda la primera parte de un homenaje al geólogo gaditano José Macpherson y Hemas con motivo de cumplirse el centenario de su muerte.

Participaron en dicho homenaje las Áreas de Medio Ambiente y Educación del Exmo. Ayuntamiento de Ronda, el Colectivo Cultural Giner de los Ríos, la Asociación Senderista Pasos Largos de la Serranía de Ronda y el Catedrático de Biología y Geología de un Instituto de Educación Secundaria de Ronda, D. Daniel Montilla Castillo. Esta primera parte del homenaje consistió en un amplio debate dentro de un espacio televisivo monográfico destinado a dar a conocer la figura del geólogo en la cadena Localia TV a cargo del citado catedrático Daniel Montilla y del profesor de Biología y Geología y miembro de la Asociación Senderista Pasos Largos, Andrés Rodríguez González. Dado la proyección local del espacio televisivo se incidió especialmente en como este genial geólogo fue el primero que formuló una hipótesis sostenible científicamente para explicar la formación del Tajo de Ronda. Como siempre ocurre con todos los logros científicos, no fue por casualidad, lo hizo después de conocer intensamente la geología de la Serranía a través de múltiples salidas de campo con su amigo Domingo de Orueta y Aguirre. También se analizó la categoría científica y personal del geólogo y se insistió en el interés que este tipo de actividades de difusión tienen para conseguir la recuperación cultural de personajes que desde Ronda han tenido una proyección nacional y europea.

 Una segunda parte del homenaje consiste en la edición de un nuevo libro dentro de la colección “Pasajes y Paisajes de la Serranía de Ronda”, patrocinada por el Centro Andaluz de Ronda y coordinada por la Asociación Senderista Pasos Largos en este caso dedicado a este insigne geólogo y a los Orueta, Domingo de Orueta y Aguirre como precursor y su hijo Domingo de Orueta y Duarte como discípulo,  muy relacionados con José Macpherson y con la Serranía de Ronda.
 
 
 

DOMINGO DE ORUETA Y AGUIRRE: EL PRECURSOR

        Con motivo de la realización de diversos actos de conmemoración del 100 aniversario de la muerte de José MacPherson que se están realizando en Ronda, es un honor para mí,  contribuir a la celebración de dichos actos con la realización de una reseña biográfica de dos personas, padre e hijo, que tuvieron una estrecha vinculación con el homenajeado y con la ciudad de Ronda y su entorno. Me refiero a Domingo de Orueta Aguirre y a su hijo, Domingo de Orueta Duarte.
        Dada la similitud de los nombres de ambos y para no incurrir en equívocos, me referiré a ellos, cuando así sea necesario, como Orueta –sr- y Orueta –jr-. De ambos personajes resaltaré en primer lugar su perfil humano y profesional, a continuación su dimensión científica y para finalizar, aquellos aspectos de su vida que guardan una relación estrecha con José Macpherson y con la Serranía de Ronda.
 

1- Perfil Biográfico

Nació en Málaga, en el año 1833. Su padre se llamaba igualmente Domingo de Orueta Aguirre, comerciante que, procedente de Oñati (Guipúzcoa), se instaló a principios del siglo XIX, primero en Cádiz, y después en Málaga, donde fundó una casa de comercio. Su madre se llamaba Pilar de Aguirre y Vea Murguía y era prima carnal de su padre y también originaria de Oñati.

Sus primeros años transcurrieron en Málaga, hasta que en el año 1846 se traslada a estudiar a Inglaterra, al colegio de Clever Green, junto con otros niños malagueños, entre los que se encontraban Juan Clemens y los hermanos Adolfo y Eduardo Crooke. En dicho colegio conocería al que sería su mejor amigo, Jorge García de Toledo Harrison.

La estancia en Clever Green duró hasta el año 1850, regresando posteriormente a Málaga, donde comenzó a iniciarse en los secretos del negocio mercantil que tenía su familia, pero con el tiempo se demostró que los pagarés y las letras de cambio no le atraían nada y comenzó entonces a centrar su atención en el estudio de las ciencias de la naturaleza, el arte y la literatura.

 En el año 1858 realizó, junto con su amigo Jorge García de Toledo, un viaje por Europa, recorriendo durante varios meses Italia, Suiza, Alemania, Francia e Inglaterra. Este viaje dejó en Domingo una huella imborrable, que marcaría profundamente su carácter, y que generaría en él una afición casi obsesiva por las ciencias de la naturaleza, y en particular por la geología.

 En el año 1860, con posterioridad a la muerte de su padre, Domingo y sus hermanos, fundaron la sociedad Orueta Hermanos, para gestionar los negocios de la casa de comercio, nombrando director de la misma a Jorge García de Toledo.

 El día 3 de abril de 1861 contrae matrimonio con Francisca Duarte Cardenal, teniendo 5 hijos: Domingo, del que hablaremos a continuación; Luis; Ricardo; afamado crítico de arte, profesor de la Institución Libre de Enseñanza y miembro destacado del partido Izquierda Republicana de Azaña; María y Leonor de Orueta y Duarte. Un cuñado de Domingo y Francisca fue Antonio Alvarez de Linera, ingeniero de minas e inspector del distrito minero de Andalucía Oriental.

 La vida de Domingo de Orueta -sr- transcurrió entre su afición a la naturaleza, sus excursiones geológicas y entomológicas y su dedicación a las actividades de la Sociedad Malagueña de Ciencias. Se comenta de él que era una persona de carácter enérgico e independiente, hombre de pocas palabras y modesto en la exhibición pública de sus logros y méritos. Falleció el 19 de febrero de 1895, a los 61 años de edad.
 

2- Su Dimensión Científica

 Su formación en un colegio de Inglaterra y el viaje realizado por Europa, junto con su amigo Jorge García de Toledo, constituyen los elementos desencadenantes de la afición de Domingo de Orueta –sr- por las Ciencias de la Naturaleza. Su formación científica se realizó de forma autodidacta, mediante la lectura de numerosos libros adquiridos a lo largo de sus viajes al extranjero, así como de aquellos existentes en las bibliotecas de la Junta de Comercio o de la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga. Llegó a formar una biblioteca de 2200 ejemplares, que a su muerte fue donada por su hijo Ricardo a la Institución Libre de Enseñanza.

 Domingo sr realizó frecuentes excursiones por la provincia de Málaga, tratando de descifrar los misterios que encerraba el subsuelo de sus montes y valles, haciéndose continuas preguntas acerca de la edad geológica a la que pertenecían estas tierras, y anotando sus experiencias en sus cuadernos de campo, los cuales, a lo largo de los años, formarán el núcleo central de los estudios geológicos que realizó sobre la provincia de Málaga.

 Para realizar sus estudios de Geología y Entomología se ayuda de un microscopio que compró en Londres en la década de los años 60 y que completó, en sucesivos viajes, con la adquisición de un juego de objetivos muy completo. Domingo –sr- fue un experto en el uso del microscopio, afición que transmitió a su hijo, Domingo –jr-, el cual alcanzaría en este campo un acreditado renombre internacional.

    Fruto de las excursiones geológicas y paleontológicas de Domingo de Orueta –sr-, son sus cuatro publicaciones sobre la Geología de Málaga, que paso a describir a continuación:
 

El Torcal de Antequera

 El 11 de junio de 1871, publicó su primer trabajo científico en la revista “Proceedings” de la Sociedad Geológica de Londres, titulado: “ Algunas consideraciones sobre la Geología de las proximidades de Málaga “. En este trabajo cita las aportaciones al estudio geológico de la provincia de Málaga realizadas por M. Verneuil, Ansted y su amigo Manuel Rodríguez de Berlanga y realiza una maravillosa descripción del Torcal de Antequera, que citaré más adelante. Describe los fósiles encontrados por él en la región de Antequera, datando sus terrenos en el periodo Jurásico de la era Terciaria, conclusión en la que se reafirmará en otro artículo presentado en la citada revista el 7 de febrero de 1872, en base a otros fósiles encontrados por él en la misma zona, los cuales le ayudó a clasificar José MacPherson.
 

Los Barros de los Tejares

 Fruto de sus investigaciones en los alrededores de Málaga fue la conferencia pronunciada en la Sociedad Malagueña de Ciencias en el año 1873, sobre los barros de los Tejares, formación geológica situada al nordeste de la ciudad de Málaga. Esta formación tiene una gran cantidad de fósiles y había sido estudiada por eminentes científicos nacionales y extranjeros, como Antonio Álvarez de Linera, Pablo Prolongo, Verneuil, Deshayes, etc….

 Este estudio está basado en un análisis exhaustivo de los fósiles contenidos en los diferentes pisos de la formación. Sus hallazgos le llevan a concluir que la clasificación geológica de los terrenos citados, realizada por dichos investigadores (Plioceno), no era correcta, sino que dichos terrenos pertenecían al periodo del Mioceno Superior. Este estudio fue leído en la Sociedad Española de Historia Natural, en el año 1876. Es de destacar que Domingo de Orueta –sr- fue nombrado miembro corresponsal de la citada Sociedad en el año 1877, al igual que otros miembros de la sociedad científica malagueña (Pablo Prolongo) y gaditana (José MacPherson).
 

El Sudoeste de Málaga

 Domingo de Orueta Sr. pronunció una conferencia en la Sociedad Malagueña de Ciencias en el año 1874, sobre el tema “Bosquejo geológico de la parte sudoeste de Málaga”. Este estudio lo inició valiéndose del calco de un mapa de la zona que le proporcionó José MacPherson, con el que realiza una serie de excursiones por la zona, que constituyeron la base del trabajo realizado, y en el que presenta una descripción orográfica y geológica de la zona, seguida de una descripción de los movimientos orogénicos y erupciones volcánicas que tuvieron lugar en esta zona de la provincia de Málaga y que han determinado la posición y el levantamiento de los terrenos de la era terciaria; y para terminar hace una descripción detallada de la formación de rocas ígneas existentes al nordeste de Manilva, que constituye la mayor erupción de serpentina, conocida hasta el momento. Esta formación geológica sería estudiada años después, por su hijo, Domingo de Orueta –jr-.

 En el año 1870, Domingo –sr- descubrió en la zona de Estepona, un yacimiento de Scheelita, mineral de bismuto, el cual sería investigado posteriormente por su hijo Domingo –jr-, y en dicho yacimiento se identificó un mineral nuevo  al que se le puso el nombre de “Oruetita”. Durante las excursiones citadas, Domingo de Orueta –sr- descubrió en Alcántara un fósil, desconocido hasta ese momento, al cual se le bautizó con el nombre científico de “Pectunculus Oruetae”.

El Septentrión de Málaga

 El último estudio geológico de Domingo de Orueta –sr- se publicó con el título: “ Bosquejo geológico de la región septentrional de la provincia de Málaga”, en el Boletín de la Comisión del Mapa Geológico, en el año 1877. El área objeto del estudio comprende los partidos de Archidona, Antequera y Campillos y en él se realiza una detallada descripción de su situación, clima, red hidrográfica y cultivos existentes.

 A continuación realiza una descripción geológica de la zona, formada principalmente por estratos del Jurásico, centrándose especialmente en el Torcal de Antequera, ya citado. Completa el trabajo con un estudio muy detallado de los movimientos orogénicos sucedidos en esta zona de Málaga.

En  reconocimiento a los estudios geológicos realizados, el Gobierno concedió a Domingo de Orueta –sr-, la encomienda de la Orden de Isabel la Católica en el año 1876
 

La Sociedad Malagueña de Ciencias

   En el año 1872, tiene lugar en Málaga la fundación de la Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales. En Málaga existió, previamente, una institución de carácter similar, fundada en el siglo XVIII y denominada Academia de Ciencias Naturales y Buenas Letras de Málaga, que mantuvo una intensa actividad pero tuvo una vida efímera. A principios de la década de los 70,  España está inmersa en pleno sexenio revolucionario, que terminó con el reinado de Isabel II y que significó una verdadera liberalización ideológica, respecto a los valores tradicionales, imperantes en esta época. Esta liberalización ideológica, que es común a varios países de Europa, está fundada en el positivismo, movimiento  filosófico nacido en la atmósfera cultural de la burguesía industrial francesa, y difundido por toda Europa por la expansión de la industrialización. Sus bases fundamentales están constituidas por la exaltación del valor de las ciencias empíricas y experimentales, como contrapartida a las concepciones metafísicas del idealismo romántico, considerando a la ciencia como único instrumento que puede garantizar el progreso humano.

   Por otra parte, el nacimiento de la Sociedad tuvo lugar en una época, en la que la recesión económica de Málaga era un hecho: se habían cerrado varias fundiciones siderúrgicas, la crisis agrícola se acentuaría con la plaga de la Phylloxera y varias epidemias asolarían la población de la provincia. No cabe duda que, Domingo de Orueta –sr-, al igual que otros miembros de la alta burguesía malagueña, que fueron educados en Inglaterra, cuna del empirismo; estaba imbuido de las filosofías positivista y evolucionista, cuyos representantes máximos eran Herbert Spencer y Charles Darwin. Este núcleo positivista y evolucionista generó en Málaga, a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la formación de una corriente que se vino a denominar: el círculo intelectual de los Orueta, y que compartieron distinguidos intelectuales.

   En medio de este ambiente político y económico, se reúnen el día 24 de julio de 1872, un grupo de 19 malagueños convocados por Domingo de Orueta -sr-, para tratar sobre la creación de una sociedad dispuesta a emprender la constitución de un museo en el que estén representados la fauna, la flora y los minerales de la provincia de Málaga, así como el estudio de los parámetros meteorológicos y su influencia en la agricultura, la industria y el comercio. El 6 de octubre tiene lugar una segunda reunión, en la que se constituye la Sociedad y se redacta su reglamento. La Sociedad se legaliza de forma inmediata y el día 13 de octubre se celebra otra reunión en la que, tras una votación secreta, se elige la Junta Directiva, que está presidida por Domingo de Orueta –sr-.

   El 8 de diciembre del año 1872 tiene lugar la sesión inaugural de la Sociedad, en la que se consolida la lista definitiva de socios fundadores y Domingo de Orueta –sr- expone los objetivos de la Sociedad, que son:

1)  El infundir en los socios un verdadero amor por las ciencias.

2)  El establecer una normativa para el desarrollo de las discusiones
      científicas.

3)  El crear una biblioteca.

4)  El hacer un museo.

5) El aprovechar el mayor número posible de recursos humanos para las
    actividades de la Sociedad.
 

  El museo fue inicialmente instalado en la Alameda de los Tristes y posteriormente en La Escuela Normal de Magisterio, sita en el número 2 de la calle Rubí. Este museo recibió las donaciones de un microscopio y de un espectroscopio, procedentes del Ayuntamiento y de la Diputación, respectivamente, así como colecciones de minerales donadas por Domingo de Orueta –sr- y Pablo Prolongo, un herbario caracterizado por la calidad y rareza de sus ejemplares y una colección de insectos donada por Joaquín García de Toledo y por Domingo de Orueta –sr-.

   La biblioteca se constituyó en el año 1873, y se nutrió a base de las donaciones de varios socios, entre las que destacan las hechas por Clemens y Souviron. Los socios fundadores eran miembros de la alta burguesía mercantil malagueña, que apuestan por el desarrollo científico y cultural, previendo su aplicación a los métodos de producción de la agricultura y de la industria.

   Con motivo de la inauguración del nuevo local de la Sociedad, en la Alameda de los Tristes, el 29 de noviembre de 1873, Domingo de Orueta –sr- planteó ante los miembros de la Sociedad un plan general de investigaciones científicas, que proponía realizar en la provincia de Málaga. Su plan de actuación consistía en:

1-  Observaciones astronómicas.
2-  Observaciones meteorológicas.
3-  Análisis químicos de aguas.
4-  Estudios acerca de la constitución geológica.
5-  Estudios médicos.
6-  Estudios biológicos.
7-  Estudios mineralógicos.
8-  Elaboración de un mapa de la provincia de Málaga.
9-  Ciencias aplicadas a la industria y a la agricultura.
 

   Domingo, cuya concepción del trabajo científico tenía unas profundas raíces británicas, estaba convencido de que el cumplimiento de este programa era fundamental para propiciar el progreso económico de la provincia y el resurgimiento de las industrias en crisis, como era la siderurgia. Desde su fundación tuvieron lugar en La Sociedad, la celebración de numerosas conferencias sobre los temas más variados. El desarrollo de estas conferencias tenía lugar de acuerdo con el procedimiento fijado por Domingo, que consistía en la exposición por el conferenciante, seguida por la discusión correspondiente entre los socios. Domingo pronunció varias conferencias, entre ellas una titulada “Los Barros de los Tejares”, el día 29 de noviembre de 1873; otra, pronunciada el 14 de septiembre de 1874 y titulada “Bosquejo geológico de la parte Sud- Oeste de la provincia de Málaga” y otra relativa a la Phylloxera Vastratix, pronunciada el 23 de octubre de 1882. Domingo de Orueta –sr- fue presidente de La Sociedad Malagueña de Ciencias en los periodos 1872-1877 y 1885-1886, siendo nombrado presidente honorario y perpetuo, el 21 de diciembre de 1874.

   La otra gran figura del periodo fundacional de La Sociedad fue Pablo Prolongo García (1806-1885), que era doctor en Farmacia y Ciencias y un gran aficionado a la Botánica. Por su farmacia de Málaga pasaron gran cantidad de reputados botánicos de Europa, siendo presidente de La Sociedad en los periodos 1877-1882 y 1883-1884. Fue también nombrado presidente honorario perpetuo. Fueron socios honoríficos de esta Sociedad, personalidades como José de Echegaray, Santiago Ramón y Cajal, Ramón Menéndez Pidal, Fernando de los Ríos, Lucas Mallada, Odón de Buen y otros tantos que honraron con su colaboración el buen nombre de esta Sociedad Malagueña de Ciencias.

   Como indiqué anteriormente, La Sociedad Malagueña de Ciencias, creada en una época de decadencia económica de Málaga, pretendió dar una respuesta científica a los  problemas que afectaban a la sociedad malagueña, dentro de los postulados de la doctrina positivista enarbolada en Málaga por Domingo de Orueta –sr-. La respuesta de la Sociedad, en la mayoría de los casos, fue muy constructiva y sus informes contribuyeron de forma notable a paliar las consecuencias de las plagas, enfermedades o catástrofes que asolaron Málaga en el último tercio del siglo XIX.

Entre estas actuaciones es preciso destacar las relativas a:

-  Vacunación contra la viruela en la epidemia de 1874.
-  Medidas contra la comercialización de carne parasitada con triquina.
-  La epidemia de Phylloxera entre 1878 y 1885.
-  La enfermedad de los cítricos en 1886.
-  La epidemia de cólera en 1884.
-  Informe sobre los terremotos de 1884 y  1885.
 

3-Dos vidas paralelas

La lectura de alguna de las biografías realizadas sobre José MacPherson y  mis conocimientos sobre la vida y obra de Domingo de Orueta –sr-, ha creado en mí el convencimiento de que existen varios aspectos vitales de ambas personalidades, que tienen un paralelismo evidente, motivado en parte por una afición común: la ciencia, y por otra parte, debido a las circunstancias sociales, políticas, económicas y de otra índole, que rodearon sus vidas. Estos aspectos son los siguientes:

- En primer lugar hay que hacer notar, que la relación entre José Macpherson y Domingo de Orueta –sr- nace en el Cádiz de comienzos del siglo XIX, donde los padres de ambos eran comerciantes, teniendo varios amigos comunes, entre ellos John Clemens, íntimo amigo del Orueta padre y, a su vez, padrino de bautizo de José MacPherson. Aunque los Orueta se desplazaron a vivir a Málaga en el año 1825, su presencia en Cádiz fue intermitente hasta el año 1851, año de la muerte del abuelo de Domingo –sr-, Pedro Antonio de Aguirre Lizaur.

- En segundo lugar, yo señalaría el poco atractivo que para ambos tenían los negocios. En efecto, José MacPherson trabajó durante dos años con su cuñado Diego Montañés y el resultado no fue muy halagüeño. Lo mismo cabe decir del tiempo que trabajó con su hermano Daniel, en su negocio familiar de Cádiz. La actitud de Domingo de Orueta –sr-, ante el mundo mercantil fue similar. El negocio de la familia fue dirigido, una vez muerto su padre, por su hermano Ricardo, no prestando Domingo –sr- el menor interés por el mismo.

- En tercer lugar, cabe citar que, debido a que la ciencia española de mediados del siglo XIX, no estaba estructurada, la formación geológica de ambos tuvo que ser necesariamente autodidacta, complementada en el caso de Domingo de Orueta –sr- con viajes al extranjero, donde visitaba a científicos amigos que le ponían al corriente de las últimas novedades del conocimiento científico, y adquiría un sinfín de libros. Asimismo la formación de José MacPherson, iniciada a la sombra de Antonio Machado en la Universidad de Sevilla, se complementa con sus estancias en París, con los profesores Félix Pisani y Gabriel Daubrée.

- En cuarto lugar, y como indica José Luis Barrera en su muy documentada biografía de José MacPherson, contenida en un reciente Boletín de la Institución Libre de Enseñanza, hoy en día está admitido que los tres pilares básicos que despertaron la vocación geológica de José MacPherson fueron: su hermano Guillermo MacPherson, afamado naturalista; Domingo de Orueta –sr- y Antonio Machado.

En quinto lugar, cabe señalar, que la gran amistad que unió a ambas personalidades, coadyuvó a la realización de las excursiones geológicas y paleontológicas conjuntas, fruto de las cuales fueron los trabajos publicados por ambos sobre diversos aspectos de la Geología de Málaga y en particular de la Serranía de Ronda. Asimismo Domingo de Orueta –sr- inició a José MacPherson en el uso del microscopio, actividad en la que este último llegaría a ser un gran experto.

- En sexto lugar, es de destacar el talante liberal y progresista de ambos, fruto del ambiente imperante en los círculos mercantiles del Cádiz de comienzos del siglo XIX, talante que en el caso de José MacPherson procedía de su padre, comerciante inglés afincado en Cádiz, y en el caso de Domingo de Orueta –sr- procedía de su abuelo Pedro Antonio Aguirre Lizaur, diputado en las Cortes de Cádiz celebradas en el año 1812, en representación de los comerciantes de la ciudad. Dicho talante se consolidó mediante los viajes y estancias de ambos en el extranjero.

- En séptimo lugar, cabe decir que este talante liberal y progresista de José MacPherson y Domingo de Orueta –sr-, propició su contacto con Francisco Giner de los Ríos. Durante su estancia en Cádiz, y con motivo de su expulsión de la Universidad Central de Madrid por parte del Gobierno, Giner se relacionó con el círculo de los MacPherson. Francisco Giner, natural de Ronda, es muy verosímil que conociese a Domingo de Orueta –sr-, por sus excursiones a lo largo y ancho de la Serranía de Ronda. Estas relaciones desembocaron en una relación muy estrecha de José MacPherson y Domingo de Orueta -sr- con la Institución Libre de Enseñanza, más estrecha en el caso de José MacPherson, y muy activa en el caso de los hijos de Domingo de Orueta –sr-: Domingo –jr- y Ricardo. Es de destacar que este último vivió durante los últimos 20 años de su vida en la Residencia de Estudiantes.

- En octavo lugar, citaría el estilo literario, casi rayando en la fantasía más elevada , empleado, a veces, por estos científicos en la descripción de los fenómenos geológicos que se presentan ante sus ojos. Es de todos conocida la maravillosa descripción que realiza José Macpherson de la formación del Tajo de Ronda. Domingo de Orueta –sr- en su estudio sobre el Torcal de Antequera se permite utilizar asimismo, licencias literarias similares, tales como pleonasmos y prosopopeyas. Un fragmento del mismo se incluye a continuación:
 

                      “...Imaginarse en una ciudad de mármol, con plazas inmensas y numerosas calles, revestidas de castillos, arcos y pirámides y otros edificios de las formas más fantásticas y de tamaño colosal. Este es el espectáculo que aparecía ante nosotros, sin que esté dando rienda suelta a mi imaginación. Las rocas tenían a veces las formas de monstruos gigantes, y en otros lugares pensamos que se parecían a figuras humanas, como si grandes gigantes pasasen amenazadores por encima de nosotros...”
 

                     Tal parece como si nuestros protagonistas se adueñasen del paisaje, lo interiorizasen y diesen rienda suelta a un cúmulo de sensaciones descriptivas de lo que sus ojos contemplaban.

-En noveno lugar se debe de destacar el amor de estos dos naturalistas por el entorno que les rodeaba, pudiendo considerárseles como precursores, junto con otros científicos del siglo XIX, de las ideas ecologistas defendidas en la actualidad por los conservadores de la naturaleza. En lo que respecta a José MacPherson, esta cualidad está suficientemente acreditada, entre otras actividades, a través de su participación como director en la Sociedad para el estudio del Guadarrama, entidad anexa a la Institución Libre de Enseñanza, fundada para promover el conocimiento de la naturaleza mediante  la realización de excursiones por la Sierra de Madrid y como una aplicación de la concepción paisajística desarrollada por Francisco Giner de los Ríos.

       En el caso de Domingo de Orueta –sr- citaré como ejemplo de lo dicho, la descripción que hace de la situación del pinsapo, en su estudio geológico del sudoeste de Málaga. Al describir la formación de la Sierra de las Nieves y del Pico de los Enamorados, indica que en sus vertientes crece el pinsapo, árbol propio de nuestras tierras y de tanta belleza como la araucaria, y manifiesta su preocupación por la conservación de estos árboles únicos, pues teme que cualquier transitorio social pueda conducir a su destrucción, opinando que era necesaria la promulgación de una ley que proteja estos espacios naturales, que tienen especies en peligro de extinción.

En décimo lugar, y como compendio de los anteriores y nexo principal de unión entre Domingo de  Orueta –sr- y de José MacPherson, yo destacaría su común pasión por la Geología.
 
 
 

DOMINGO DE ORUETA Y DUARTE:  EL ALUMNO

1- Perfil Biográfico

Nació en Málaga, el día 24 de enero del año 1862. Sus padres fueron Domingo de Orueta Aguirre y Francisca Duarte Cardenal. Domingo –jr- realizó sus estudios primarios en Málaga, en el Instituto General y Técnico de Málaga, donde estudia Perito Químico con Dionisio Roca Subirana, que era catedrático de Química Aplicada a las Artes de dicho Instituto, y socio fundador de la Academia Malagueña de Ciencias.   Después se matriculó en la Academia Sancha, dedicada a la preparación de estudiantes de carreras técnicas, tanto civiles como militares.

En el año 1880, ingresa en la Escuela de Ingenieros de Minas de Madrid, donde realiza una brillantísima carrera, finalizando la misma el 31 de octubre de 1885 con el número uno de su promoción y la calificación de sobresaliente. Entre los 14 compañeros de su promoción, la número 62 de la Escuela de Minas, se halla el malagueño Juan de Aubarede, brillante matemático. Mientras estaba cursando el último año de su carrera, realizó un informe sobre los terremotos ocurridos en Málaga, en el mes de diciembre del año 1884, del cual se hablará más adelante.

   Domingo –jr- inició su actividad profesional en la Ferrería Heredia de Málaga, en el año 1886, siendo nombrado subdirector de la misma. El antiguo esplendor de la siderurgia malagueña había desaparecido en esos años, ya que en el año 1884 se había cerrado la Concepción de Marbella, y los hornos altos de la Constancia se cerraron en el año 1885. A finales del año 1886, empezó a trabajar como subdirector de las minas de carbón de Orbó (Palencia) y Matallana (León), a las órdenes del ingeniero de Minas, Zuaznávar. Poco tiempo después fue nombrado director de la mina de Matallana, cargo que dejaría en el año 1893, al fundar la fábrica de Gijón.

 Durante estos años, fue profesor de la Institución Libre de Enseñanza, figurando en el curso 1884- 1885, cuando cursaba el último año de la carrera, como profesor de Geología y Laboreo de Minas, mientras que José MacPherson impartía las materias de Geología y Petrografía. Domingo –jr- publicó en el Boletín de la Institución del año 1890 un trabajo titulado “Indicaciones para la observación de los infusorios”, relativo a la preparación de muestras para su observación al microscopio.

El 10 de enero de 1887, ingresa en el Cuerpo de Ingenieros de Minas, del que llegaría a ser inspector general, y en el año 1888, recibe su primer destino oficial, como profesor de la Escuela de Auxiliares Facultativos, Hornos y Máquinas de Mieres, Asturias; más conocida como Escuela de Capataces, donde imparte diversas asignaturas, siendo nombrado, en el año 1902, profesor de Electrotecnia. Domingo –jr- dio clase en la Escuela de Capataces durante 25 años, dejando en esta Escuela una gran huella por la calidad de su labor docente.

   En el año 1889, es nombrado ingeniero-director de Fábrica de Mieres, siderurgia asturiana. Domingo –jr- permaneció en este cargo unos diez años, simultaneándolo con la dirección de la Fábrica Orueta del Llano. Sin embargo, Domingo de Orueta –jr- aspiraba a algo más que a trabajar por cuenta ajena y aprovechando los conocimientos de metalurgia adquiridos en la Ferrería Heredia y en la Fábrica de Mieres, decide instalar en Gijón su propia Fábrica. En el año 1893, Domingo alquila la antigua Fábrica de Jabón y posteriormente, con la ayuda del banquero gijonés, Luis Belaunde, la compra, convirtiéndola en talleres de forja.

Domingo de Orueta Duarte se casó con Manuela Castañeda Ramírez, natural de  Málaga, el 18 de septiembre de 1886. De su matrimonio nacieron 5 hijos: Domingo; Manuel, Ingeniero de Minas, que sustituyó a su padre en la Fábrica de Gijón; Concepción; Jorge y Lucía.

El 25 de abril de 1893, se emite un Real Decreto, firmado por la reina regente, María Cristina, y por el ministro de Hacienda, Germán Gamazo, autorizando al Gobierno a contratar directamente con Domingo de Orueta –jr-, el suministro de los frascos que sean necesarios en las minas de Almadén, para envasar el azogue o mercurio, por un periodo de 7 años, estipulando el precio de cada frasco en 5,15 pesetas. Domingo había patentado, años atrás, un sistema de fabricación de este tipo de envases, cuyo diseño requiere unas características muy especiales. La obtención de este monopolio, sirvió a Domingo para comenzar su aventura industrial con una base muy sólida, asegurando unos ingresos suficientes para amortizar la inversión realizada y generar sustanciosos beneficios. La Fábrica Orueta estuvo suministrando a las minas de Almadén estos envases durante unos treinta años, sin que nadie le hiciese ningún tipo de competencia.

En paralelo con los envases de mercurio, la Fábrica, que en su primera época se llamaba Fábrica de Hierros Forjados y Estampados, comenzó a fabricar palas, para lo cual utilizaba, como materia prima, planchas de acero provenientes de Duro- Felguera. La Fábrica Orueta fue ampliando progresivamente su gama de producción, incorporando a la misma, toda clase de forjados, así como vagones de mina, coches de ferrocarril y tranvías.. Otro tipo de piezas que se fabricaban eran: herramientas de acero para minas, agricultura, obras públicas, forjados de hierro o acero, herrajes para vagones de ferrocarril o minas; aceros redondos u octogonales para perforadoras, barrenas de minas,...etc. La Fábrica Orueta empleó a  200 obreros y tenía una potencia instalada en maquinaria de 200 caballos, facturando anualmente unos 4 millones de pesetas.

Durante su estancia en Gijón, participa en numerosas actividades de la ciudad. En el año 1899, forma parte del Comité Organizador de la Exposición Regional que se celebra en Gijón. En el curso académico 1900-1901, dio varias conferencias en la Universidad de Oviedo sobre los temas: “Radiaciones catódicas y sus derivados” y “Corrientes de alta tensión y alta frecuencia. En enero del año 1903, da una conferencia titulada “Aplicaciones del microscopio: los microbios y las enfermedades infecciosas.”. Es de destacar que Domingo –jr- deleitaba a los que le oían en sus conferencias o en su labor docente, pues tenía un verbo fácil, un tono de voz firme y una capacidad de transmisión de los conceptos fuera de lo normal. El 2 de abril de 1908, en una reunión celebrada en el salón del Teatro Jovellanos, por iniciativa suya, se funda la Filarmónica Gijonesa, de la que es elegido primer presidente.

En los años 1909 y 1910, tiene lugar en Gijón, una agitación social muy intensa, con la convocatoria de numerosas huelgas. Domingo de Orueta –jr- es, en esos años, presidente de la Agremiación de Comerciantes y Fabricantes, la patronal de Gijón., sin obtener ningún éxito. En este estado de cosas, a principios de 1910 y por iniciativa de Domingo –jr-, La Agremiación decide el cierre patronal, a lo que contestaron los sindicatos con la declaración de huelga general. El secretario de la Agremiación, Felipe Menéndez, sufrió un atentado, resultando herido leve. Domingo de Orueta –jr- es agredido en la calle del Carmen de Gijón, y después resulta herido de un disparo en un muslo, siendo llevado de forma inmediata a la Casa de Socorro.

 Una vez conseguida una posición económica desahogada, Domingo de Orueta –jr- deja la Fábrica de Gijón en manos de su hijo Manuel y se traslada a vivir a Madrid para dedicarse a investigar en aquellos dos áreas de la Ciencia que más le apasionaban: La Geología y La Microscopía.

Domingo, al igual que su hermano Ricardo y su primo Francisco de Orueta, militó en el Partido Reformista de Melquíades Álvarez, del cual fue amigo, desde finales del siglo XIX, en Asturias. Fue uno de los redactores del programa político de este partido, y el 27 de junio del año 1917, fue a visitar al Rey, para expresarle su opinión respecto a las posibles salidas al clima de deterioro político existente. Asimismo, Domingo de Orueta –jr- recomendó al Rey que recibiese a los políticos del Partido Reformista, con el convencimiento de que éstos podían aportar ideas novedosas; a lo que el Rey accedió.

Como ejemplo de su curiosidad científica, el verano del año 1924, Domingo realizó un viaje de investigación al desierto de Egipto para verificar la existencia de una estructura geológica, que él creía imposible que existiese en aquel lugar. Esta temeraria excursión la realizó en condiciones muy precarias, incorporándose en El Cairo a una caravana que lo condujo hasta su lugar de destino. En el año 1925, se dedica con toda intensidad a la preparación del congreso Geológico Internacional, que se celebraría en 1926, preparando, junto con Enrique Rubio, el trabajo descriptivo del itinerario de una excursión por la Serranía de Ronda..

  Además de sus conocimientos científicos, Domingo –jr-  poseía una vasta cultura humanística y artística, sobre todo de historia y arte egipcios. Fue muy aficionado a la música y en su casa tenía un órgano eléctrico con más de 3.000 rollos, de la música más variada. Asimismo era muy aficionado a la literatura universal, accesible para él, pues además del castellano, hablaba francés, inglés, alemán e italiano. Tenía una personalidad muy heterogénea, y un carácter muy vehemente y decidido para sus iniciativas. Alberto Jiménez Fraud decía de él, que tenía una apariencia hiperbólica.

    Domingo –jr- falleció el 15 de enero de 1926 en Madrid, a los 63 años de edad.
 
 

2- Su Dimensión Científica: La Microscopía

 La Microscopía es una de las grandes pasiones de Domingo de Orueta –jr-. Su afición le nace de las continuas excursiones geológicas que realiza siendo niño, con su padre y con José MacPherson. Ambos, además de tener grandes conocimientos de Geología, eran unos grandes expertos en el manejo del microscopio, el cual utilizaban, sobre todo, para realizar estudios petrográficos de los minerales y rocas que recolectaban en sus excursiones. Domingo de Orueta –sr-, poseía un microscopio que había comprado en Londres, así como una buena colección de objetivos de la casa Andrew Ross, fabricante londinense. También manejó numerosas veces el microscopio que poseía la Sociedad Malagueña de Ciencias, que había sido donado a esta Sociedad por el Ayuntamiento de Málaga.

   Este aprendizaje en el campo de la Microscopía, con tan buenos maestros, convirtieron a Domingo de Orueta –jr- en un experto en la materia a una edad muy temprana, que continuaría perfeccionando durante sus estudios de Ingeniero de Minas. En el año 1886 es nombrado “Fellow” of the Royal Microscopical Society” de Londres y dos años después, en el año 1888, es nombrado “Fellow of the United States Optical Society of Washington” y “Fellow of the American Microscopical Society of Decatur (Illinois)”.

Sus continuos desplazamientos al extranjero, en particular a Alemania e Inglaterra, por razones profesionales, los aprovecha para contactar con expertos en el campo de la Microscopía y de esta forma establecer una relaciones que le servirán para ampliar su campo de conocimientos, y de paso darse a conocer allende nuestras fronteras. Fruto de estos contactos, estableció relaciones científicas con la casa Zeiss de Jena, dirigida por el profesor Abbe, siendo nombrado colaborador de la misma. Fue asimismo colaborador  del Glastechnische Laboratorium, dirigido por el doctor Otto Dchoyt. Trabajó con varios profesores de la Universidad de Jena: tales como el doctor Gottloblink, petrógrafo; y el doctor Herkovitch, químico óptico. Ambos vinieron en algunas ocasiones a Gijón para estudiar en el laboratorio óptico de Domingo. En Inglaterra realizó varias colaboraciones científicas con las casas Wattson & Sons y R. & J. Beck, ambas de Londres. También se interesaron por sus trabajos las firmas Reichert de Viena y Korisca de Milán.

Cuando sus labores profesionales le dejaban un poco de tiempo libre, se encierra en el laboratorio de óptica, que tiene instalado en su casa del Llano de Gijón y se dedica a realizar experimentos y estudios con sus microscopios y lentes, tratando de resolver los problemas que le planteaban las distintas casas de fabricantes de microscopios de Europa. De este laboratorio salieron la mayor parte de los informes y libros que publicó sobre esta materia. Cuando se trasladó a vivir a Madrid, se llevó su laboratorio, que lo instaló en el ático de su casa, de la calle Lagasca 116.

Domingo de Orueta –jr- realizó, al menos, 25 obras y publicacione sobre temas de Microscopía, entre ellas cabe mencionar las siguientes:

- Aumento del poder resolvente de los objetivos empleando radiaciones de corta longitud de onda.
-   La lámpara eléctrica Nerst para microfotografía y proyección, del doctor Kohler.
-   Microfotografía y sus aplicaciones en Histología e Historia Natural. .
-   Aplicaciones de la luz ultravioleta a las investigaciones micrográficas.
-   Microscopios mineralógicos y petrográficos.
-   Microscopía. La teoría y manejo del microscopio.  Esta es una de las obras cumbres de Domingo de Orueta Duarte. Fue publicada por la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas en el año 1923 y consta de 2 volúmenes, con un total de 1.200 páginas. En el momento de su publicación se considera la obra más completa, publicada en el mundo sobre Microscopía. En ella se desarrollan nociones de óptica, las características de las lentes, las teorías del microscopio, centrándose en las aplicaciones desarrolladas por Abbe. A continuación se describe la composición óptica y mecánica de este instrumento y la enseñanza de su manejo práctico

Esta obra la prologa el sabio, Santiago Ramón y Cajal, amigo de Domingo –jr-. En el prólogo, resalta la magnitud de la obra que se presenta, destacando, que esta magnitud, solo se puede concebir como la obra de un apasionado del microscopio, a cuyo culto fervoroso ha dedicado buena parte de su vida. Resalta también Ramón y Cajal, que la Junta para la Ampliación de Estudios, ha decidido patrocinar la publicación de este libro, segura de prestar a los micrógrafos españoles, un guía precioso; y de enriquecer, además, el patrimonio cultural del país, con  una contribución científica magistral, compatible, sino superior, a las obras similares, aparecidas en el extranjero.

Los organismos científicos del Estado empiezan a reconocer su prestigio científico. La Sociedad Malagueña de Ciencias Físicas y Naturales le había admitido como socio a muy temprana edad, cuando apenas contaba 18 años. Domingo –jr- dio varias conferencias en esta Sociedad.. El día 3 de febrero de 1916, es nombrado socio honorario de la Sociedad, y el 17 de febrero de 1917, pronuncia su última conferencia en Málaga, titulada: “Plan de trabajo de las exploraciones de la Serranía de Ronda”, presidiendo la sesión el presidente de la Sociedad, Enrique Laza Herrera.

En este año de 1917, es elegido vicepresidente de la Sociedad Española de Física y de Química. El 2 de diciembre de 1918, es nombrado presidente de esta Sociedad, para el mandato del año 1919; figurando en la Junta Directiva el eminente ingeniero, Leonardo Torres Quevedo, que asumía el cargo de vicepresidente.

Es miembro de la Sociedad Española de Historia Natural desde el año 1897, y en el año 1918, es nombrado vicepresidente de la misma. En esa Sociedad presentó varios trabajos relacionados con la Microscopía. El 10 de enero de 1923, toma posesión como presidente anual de este Organismo, en sustitución de Ricardo García Mercet. Es elegido vicepresidente, José Casares.

El 28 de octubre de 1914, es elegido miembro corresponsal de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y el 1 de febrero de 1922, es elegido académico de número de la sección de Naturales, en sustitución de Rafael Sánchez Lozano. Entre los académicos que le presentaron figuran José de Madariaga y Joaquín María de Castellarnau. El 18 de marzo de 1923, ingresa en la Real Academia y elige como tema del discurso de ingreso: “Resumen de la historia del microscopio y su aplicación a las ciencias naturales”.

En su discurso, comienza haciendo una historia de la óptica, desde sus comienzos hasta estos días. Enumera las primeras referencias que se conocen de las lentes, en las obras de los filósofos griegos, hasta el año 1880, en el que son aceptadas por el mundo científico las teorías de Abbe, las cuales cambiaron radicalmente el concepto de construcción de los elementos ópticos del microscopio. Domingo cita el objeto que es considerado como la primera lente de la historia, encontrado en el palacio asirio de Nínive, y que data del año 700 antes de J.C.. Se trata de un trozo de cristal de roca, con una cara plana y otra convexa, talladas con bastante perfección. Pasa después revista a la invención del anteojo, a principios del siglo XVII, y cuya paternidad se disputan varios ópticos holandeses y Galileo. Posteriormente, relata la invención del microscopio por los hermanos Jansen, hacia el año 1600; describe el microscopio desarrollado por Galileo y por último, se refiere a los microscopios actuales, describiendo la influencia de las teorías desarrolladapor Abbe, en el perfeccionamiento de los mismos.

En estos años Domingo de Orueta –jr-  continuó su carrera dentro del Cuerpo de Ingenieros de Minas, siendo nombrado en el año 1922, subdirector del Instituto Geológico de España, y director de dicho organismo, mediante Real Decreto del 11 de marzo de 1925, en sustitución de Cesar Rubio. Asimismo, en el mes de junio de 1923, asciende a inspector general del Cuerpo de Ingenieros de Minas y vocal del Consejo de Minería. En el año 1918, es nombrado vocal de la Asociación de Ingenieros de Minas, de la cual es elegido vicepresidente en el año 1924. En el mes de abril de 1925, es nombrado, por Real Decreto, vocal de las Comisión de Combustibles.

Durante su estancia en el Instituto Geológico, comienza, en el año 1924, un estudio petrográfico sobre el litoral mediterráneo, y otro sobre los hundimientos de las minas de sal de Cabezón de la Sal. El 1 de junio de 1925, pronuncia, en la Facultad de Ciencias de Zaragoza, una conferencia titulada: “Aparatos que sirven de auxiliares en algunos de los modernos métodos de petrografía”. El motivo de este acto fue el homenaje realizado en honor de su maestro Lucas Mallada.

  En el mes de agosto del año 1925 ese año recibe en su casa de la calle Lagasca, la visita del embajador de Alemania, para comunicarle que la Universidad de Jena acababa de concederle la distinción de “Doctor honoris causa”, por los grandes méritos alcanzados en el estudio y desarrollo de las aplicaciones para el microscopio, y por las estrechas relaciones científicas mantenidas por Domingo de Orueta –jr-, con los fabricantes de óptica de Alemania.
 
 

3- Su Relación con MacPherson y La Serranía de Ronda

La afición de Domingo de Orueta Duarte por la Geología, y en especial por la Geología de la serranía de Ronda, procede de las excursiones que realizaba, siendo un adolescente, con MacPherson y con su padre, Domingo de Orueta Aguirre, por estos parajes de la provincia de Málaga. Esta afición le empujó a estudiar la carrera de Ingeniero de Minas, siendo profesor, junto a MacPherson, de Geología y Laboreo de Minas en La Institución Libre de Enseñanza.

En los meses de diciembre de 1884 y enero de 1885, tuvieron lugar una serie de terremotos en el sur de España, que afectaron especialmente a las provincias de Málaga y Granada. Se sucedieron situaciones de gran pánico y confusión; los daños fueron considerables, muriendo en la provincia de Málaga 55 personas y destruyéndose completamente unas doce mil viviendas, resultando otras seis mil con daños considerables. Estos daños se produjeron de forma similar a los de la capital, en otros pueblos de la provincia, como Vélez Málaga, Alcaucín y Periana.

En estos días, Domingo –jr- estaba pasando las vacaciones de Navidad en Málaga y recorrió la región afectada observando los cuantiosos daños y realizando las observaciones pertinentes, para llegar a las conclusiones preliminares de su investigación, las cuales las expuso el día 31 de diciembre de 1884, en la Sociedad Malagueña de Ciencias, institución de la que era socio, desde el 1 de diciembre de 1880, cuando contaba 18 años de edad.

La Sociedad Malagueña de Ciencias, en su sesión del 5 de febrero de 1885, acordó publicar el resultado de estas investigaciones, lo que hizo la Imprenta de Fausto Muñoz de Málaga, con el título “Informe sobre los terremotos ocurridos en el Sud de España en Diciembre de 1884 y Enero de 1885”. Este informe está estructurado en tres apartados: En primer lugar incluye un estudio de las condiciones orográficas y geológicas de la zona donde ocurrieron los terremotos, basado en los trabajos previos de su padre y de José Mac Pherson. En segundo lugar incluye un estudio detallado de las características de los terremotos y el comportamiento de los terrenos circundantes, y en tercer lugar un análisis de la correlación existente entre los caracteres orográficos y geológicos de la zona afectada y los daños ocurridos en la misma.

En contra de la teoría vigente en aquellos años, llamada teoría focal, que establece la disminución de la intensidad, a medida que se aleja del foco; Domingo –jr- interpreta los daños de este terremoto aplicando otra teoría que enunciaba que las fallas perpendiculares a la dirección del movimiento sísmico producen una disminución de su intensidad, mientras que las fallas paralelas a la dirección del movimiento sísmico producen un aumento de la intensidad del mismo. Esta ley, que desarrolló basándose en las indicaciones de José MacPherson, explicaba perfectamente las razones por las que, al lado de pueblos totalmente destruidos, había pueblos que apenas habían tenido daños.

El día 26 de enero de 1885, y presentado por el profesor Lucas Mallada, Domingo –jr- pronuncia una conferencia en la Sociedad Española de Historia Natural, explicando, con gran profusión y lujo de detalles las circunstancias y conclusiones alcanzadas en su estudio. José MacPherson pronunció en la citada Sociedad, otra conferencia, en la que sostenía que estos terremotos estaban causados por un juego de fracturas ocultas entre la Serranía de Ronda y Sierra Nevada. La teoría enunciada por Domingo de Orueta –jr- y José MacPherson, relacionando los daños de un sismo con las fallas tectónicas, se adelantó en 20 años al enunciado de la teoría de las líneas nomotectónicas, desarrollada por el geólogo norteamericano, Williams Herbert Hobss.

   Domingo –jr-, una vez alcanzada una posición económica desahogada, decide dedicar su tiempo a la investigación geológica. Para ello se va a desplazar a Málaga para realizar el estudio geológico y petrográfico de la Serranía de Ronda, continuando los estudios realizados en esa zona por su padre y por José MacPherson.  La investigación comenzó en el año 1913, y en sucesivas excursiones se empezaron a recolectar rocas y minerales, haciéndose una 500 preparaciones microscópicas que fueron analizadas en el laboratorio de óptica de Domingo –jr-, en Gijón.

Del examen de estas muestras se concluía, que la gran masa hipogénica de la Serranía de Ronda, pertenecía al grupo de las peridotitas básicas, las cuales, en otros lugares de la Tierra, constituían las rocas matrices de los yacimientos de platino. Por lo tanto, Domingo –jr- decidió continuar sus investigaciones, y en una segunda expedición a la Serranía de Ronda, recogió muestras de arena de los ríos, que sospechaba pudieren ser platiníferos; así como muestras de las terrazas de aluvión descubiertas por denudaciones naturales. Estas muestras fueron analizadas en el laboratorio de Investigaciones Físicas, que dirige Blas Cabrera Felipe, por Santiago Piña de Rubíes, profesor que era conocedor de los yacimientos platiníferos de los Montes Urales, en Rusia. Los resultados de las pruebas fueron concluyentes, respecto a la presencia de platino en las muestras de la Serranía de Ronda, que habían sido analizadas.

Con el objeto de precisar la riqueza del yacimiento de platino, Domingo de Orueta –jr- ejecutó varias campañas, realizadas entre el otoño de 1914 y el verano de 1915, ayudado por su hijo, Manuel de Orueta, que también era ingeniero de Minas. En estas investigaciones se obtuvieron unos gramos de platino, se demostró su existencia y se sentaron las bases para realizar una investigación más exhaustiva, que determinase la posible rentabilidad del yacimiento. Sin embargo los costes de esta nueva fase eran muy elevados.

Por ello decidió dar publicidad a su descubrimiento y convocó a sus compañeros de profesión en el Instituto de Ingenieros Civiles, el 30 de octubre de 1915, en el que pronunció una conferencia magistral, participando a los oyentes de los resultados de sus investigaciones y cediendo al Estado los posibles beneficios de su explotación. Esta conferencia fue muy comentada en los círculos científicos y políticos madrileños. En primer lugar por la claridad en la exposición de los hechos realizada por Domingo –jr-, revelándose como un experto conferenciante. En segundo lugar por su desprendimiento en favor del patrimonio del Estado, ya que, legalmente, Domingo  -jr- podía disponer de los beneficios de la explotación del platino en provecho propio, y él los cedía al Estado. En tercer lugar, por su prudencia a la hora de valorar los resultados de sus investigaciones. El texto de la conferencia fue publicado por el Instituto de Ingenieros Civiles, en la imprenta de Ramona Velasco de Madrid. Asimismo, la Academia de Ciencias de París la publicó, en el año 1916, con el título “Sur la presence du platine en Espagne”.

Los ecos de la conferencia llegaron a oídos del Rey Alfonso XIII, que le llamó a su presencia a través del conde de Valmaseda. El Rey pidió a Domingo que le explicase todo el proceso del descubrimiento del platino. Domingo de Orueta –jr- se lo explicó con todo lujo de detalles, así como le sugirió que se realizase una exploración de mayor detalle para analizar la rentabilidad de la explotación. El Rey prometió a Domingo –jr- todo su apoyo para realizar este proyecto. Asimismo, el Rey inquirió a Domingo –jr- sobre la posibilidad de que existiesen en la Serranía de Ronda otros metales que tuviesen aplicación en la industria militar. Domingo de Orueta –jr- le contestó que en la región existían yacimientos de minerales de cromo y níquel, a lo que el Rey le indicó la necesidad de ampliar la campaña del reconocimiento del platino a estos metales, que eran de gran interés para la defensa nacional, pues se utilizaban en la fabricación de armamento y España lo estaba importando de otros países.

Por indicación del Rey, el Gobierno acepta la oferta de Domingo de Orueta Duarte, de reconocer la Serranía de Ronda por cuenta del Estado. Para ello se limitaron los registros de denuncia minera en una zona, delimitada por Domingo –jr-, y que comprendía unos 1.500 kilómetros cuadrados, y se publica un Real Decreto, que luego fue sancionado por las Cortes como la Ley del platino, en el que se encomienda al Instituto Geológico de España la realización del estudio y se aportaban los fondos necesarios.

En estas circunstancias comenzaron los trabajos el mes de noviembre de 1915. Se reconocieron muy a fondo los ríos Verde, Guadaiza y Guadalmina, seleccionándose, en el curso de estos ríos, las zonas donde se depositan los aluviones. Los análisis realizados indicaron que la ley del platino era del 80%, estando compuesto el resto: de hierro, osmiuro de indio, paladio y otros metales. Estos sondeos, que comenzaron en marzo de 1916, se terminaron en mayo de 1918, y dieron un resultado negativo en la zona explorada del río Guadalmina, así como positivo en los ríos Verde y Guadaiza. Sin embargo, la valoración económica realizada por Domingo de Orueta –jr- concluía que los costes de extracción, serían superiores al valor del mineral obtenido; no obstante aconseja al Estado reservar estos terrenos para cuando existieren métodos de extracción más modernos, de forma que se abaratasen sus costes.

Respecto al reconocimiento del cromo de la Serranía de Ronda, es de destacar que el cromo se presenta en el mineral llamado cromita, en forma de bolsadas o mezclado con las peridotitas. Los yacimientos de cromita fueron localizados por Domingo de Orueta Aguirre y por José Mac Pherson en sus investigaciones sobre esta región. Domingo de Orueta Duarte descubrió en este estudio otros yacimientos, e indica que son frecuentes las bolsadas de cromita de unas 15.000 toneladas.

En cuanto a los minerales de níquel , el kupferniquel y la garnierita, localizados por Domingo –jr-, se hallan, principalmente, en la Sierra de Aguas y en la Sierra de Jarales. Por último Domingo –jr- recomienda que, en el supuesto de que se inicie la extracción de mineral, la fábrica que transforme el mineral en metal, se instale en la Hoya de Carratraca, adoptando los procedimientos metalúrgicos que se hayan mostrado más eficaces en la gran guerra. El informe sobre el reconocimiento de la Serranía de Ronda fue terminado de redactar por Domingo de Orueta –jr- en el mes de mayo de 1919 y fue publicado por el Boletín del Instituto Geológico de España, en ese año de 1919.

En el año 1917, Domingo de Orueta –jr- publica otra de sus obras cumbre: Estudio geológico y petrográfico de la Serranía de Ronda, editado por el Instituto Geológico de España. Este libro consta de 567 páginas, con 4 mapas y 16 láminas en colores, que contienen 51 microfotografías. En este trabajo Domingo –jr- analiza de forma exhaustiva la masa hipogénica de la Serranía de Ronda, desechando las clasificaciones realizadas hasta el momento, que consideraban a las rocas constituyentes como serpentinas, y clasifica con toda precisión los constituyentes de la serie peridotítica: dunitas, harzburguitas, piroxenitas...etc. Otro de los méritos de la obra es la forma de describir los trabajos petrográficos para el análisis e identificación de las muestras, constituyendo un tratado muy valioso para los estudiosos de esta materia. Hace también un análisis de los fenómenos del metamorfismo, su historia, teorías científicas sobre el mismo y su aplicación al estudio de las rocas de la Serranía de Ronda. Este tratado sirvió de base para el desarrollo de la guía de la excursión a la Serranía de Ronda, organizada con motivo del XIV Congreso Geológico Internacional, celebrado en el año 1926, en cuya preparación Domingo trabajó incesantemente los últimos años de su vida. Pero que desgraciadamente su muerte, le impidió asistir al mismo.

Cuando Domingo –jr- fue nombrado vocal del Instituto Geológico, en el año 1915, realizó una inspección en la mina de grafito de Marbella, redactando un informe, que lo publicó el Boletín Oficial de Minas y Metalurgia del Ministerio de Fomento, en el mes de noviembre de 1917. Asimismo, en el año 1923, publicó en el Boletín XLIII del Instituto Geológico, el trabajo: Estudio petrográfico de Sierra Almijara y de la parte oriental de Sierra Nevada.

Durante la investigación sobre la estructura geológica de la Serranía de Ronda, Domingo –jr- descubrió el lugar donde su padre, Domingo de Orueta Aguirre, había encontrado minerales de bismuto, entre ellos scheelita, en el año 1870. En este lugar, situado en la ladera oriental del cerro del Lentisco; en la cuenca alta del río Padrón, del término de Estepona; Domingo, -jr- acompañado del ingeniero de Minas, Enrique Rubio, realiza una perforación para encontrar el depósito del mineral, el cual se presentaba de dos formas. La primera, en unos depósitos en forma de cilindros terminados en punta por sus extremos y con diámetros que oscilan entre 0,4 y 0,6 metros; las paredes de estos tubos son de dolomía y están rellenos de arenas, serpentinas, scheelita, bismutita, bismuto nativo y otro mineral, desconocido, en trozos laminares brillantes. La segunda formación presentaba al mineral formando parte del relleno de pequeñas bolsadas, próximas al contacto de las peridotitas con las dolomías.

Domingo –jr- envió estas muestras a Santiago Piña de Rubíes para su análisis. Piña de Rubíes denominó al mineral desconocido, citado anteriormente, como “Oruetita”, en honor a su descubridor. Este mineral es un sulfotelururo de bismuto, de color gris aunque más claro que la galena; con un brillo metálico intenso y una textura laminar que se parece a la de la mica. Cristaliza en el sistema hexagonal. En el mes de febrero del año 1919, Piña de Rubíes publica una nota en la revista de la Sociedad Española de Física y Química, informando sobre este descubrimiento. Esta nota fue reproducida por la Revista Minera, el 24 de abril de 1919, con el título: “La oruetita, un nuevo sulfotelururo de bismuto”.
 
 
 

JOSÉ MACPHERSON Y HEMAS

1.- Su vida y su obra

Se ha presentado a José Macpherson como un observador tenaz y paciente por su estirpe escocesa enriquecido con la imaginación y originalidad que le proporcionaba su ascendencia gaditana. Pero sobre todo era un excelente científico que nunca buscó honores ni fama, sólo perseguia el conocimiento geológico. De él dijo García de Vallellano: “Macpherson fue de esos sabios que jamás fue egoísta y avaro en su saber ya que siempre tuvo por norma y como principio moral, el ayudar a todo aquel que le consultaba en cuestiones científicas, despertando amor por la naturaleza y abriendo las puertas de par en par de su laboratorio geológico particular sin distinción de personas o clases a todo aquel que sinceramente quería estudiar”. A pesar de no buscarlo recibio honores como ser miembro de la Sociedad Geológica de Francia, de la Sociedad Española de Historia Natural y de la Sociedad Geográfica de Madrid entre otras.

José Macpherson y Hemas había nacido en Cádiz, el 15 de Junio de 1839, su padre Donald Macpherson llegó a Cádiz en 1814, pertenecía a un conocido clan escocés que, descontento, al parecer, con la unión política que se había realizado entre Escocia e Inglaterra, busco otros lugares donde desarrollar su vida. Se estableció en Cádiz en fecha antes del mes de abril de 1.814, trabajo en la casa comercial Duncan Shaw Forbes antes de montar su propia casa de comercio. En Cádiz se caso con Josefa Hemas Martí, de padre de origen valenciano, en 1.816, a consecuencia de la boda Donald cambio su nombre por el de Daniel que ya utilizó toda su vida, tuvieron 11 hijos de los que José hacia el último. A causa de la represión antiliberal la familia Macpherson se instala en Gibraltar en 1.821 o 1..822, allí nacieron siete de sus hermanos. Cuando la situación política mejoro para los liberales, Daniel Macpherson regreso a Cádiz y fundó su propio negocio. José Macpherson nació en Cádiz el 15 de julio de 1.839. Su madre murió a las dos semanas posiblemente por problemas del parto, su padre dos años después. Fue bautizado en la Parroquia de San Antonio de Padua, el hijo primogénito, de nombre Daniel tuvo que  sacar a delante a sus muchos hermanos. Su hermana Catalina que entonces tenía 17 años actúo como una verdadera madre para nuestro protagonista. Parte de sus estudios, José, los realizó  en Gibraltar donde hubo de desplazarse cuando los movimientos políticos antiliberales le obligaban a ello.

José estuvo especialmente relacionado toda la vida con sus hermanos Guillermo, nacido en Gibraltar en 1.824 y que era de tendencias liberales y evolucionistas que siempre tuvo una gran influencia sobre el geólogo y con Catalina, nacida un año antes que Guillermo también en Gibraltar.
José no mostró nunca el menor interés por los negocios familiares, tanto es así, que cuando su hermana Catalina se casa en Madrid con Diego Fernández Montañés en 1.855 le proporciona trabajo en los negocios de su marido llevándose, unos años después, a José vivir con ellos a Madrid; dos años después abandona el trabajo. José vuelve a Cádiz en plena crisis económica del 1.866 y quizás ayuda a sus hermanos Daniel y Guillermo en los negocios aunque nada se sabe. Es en esa época cuando se despierta su vocación geológica, sin duda influido por Domingo de Orueta y Aguirre, también por su hermano Guillermo que era cónsul británico en varias ciudades españolas entre ellas Sevilla, donde debió conocer a Antonio Machado (abuelo de los poetas).

En 1.869 se afilio a la masonería y fundó, junto a Federico de Castro la “Revista Mensual de Filosofía, Literatura y Ciencias”, donde participaban varios krausistas que años más tarde se asociarían con Giner en la fundación de la Institución Libre de Enseñanza. Entre el año 1.869 y 1.871 viajó a Europa para estudiar diversas ciencias relacionadas con la Geología; la desahogada situación económica de la familia permitió a José hacerse un curriculum a su gusto, pudo, así, completar su formación en el extranjero donde estudio con los mejores especialistas de la época en geología de campo y en la teórica.

Hasta la revolución del año 1.868 no se dieron las condiciones de libertad ideológica y estabilidad política necesarias para el desarrrollo científico en España, el 1.871 se funda la Sociedad Española de Historia Natural (S.E.H.N.) en la que un año después Guillermo y José Macpherson entran a formar parte..

Fruto de sus relaciones científicas con Antonio Machado y Núñez fue su primera publicación titulada "Método para determinar minerales" publicado en Sevilla en 1870. Gaditano de nacimiento como MacPherson, Machado había fundado en la Universidad Hispalense, de la que era catedrático, un conocido Museo de Historia Natural en cuya parte geológica José MacPherson colaboraba con cierta asiduidad.

Tres años después publica en su ciudad natal el estudio "Bosquejo Geológico de la provincia de Cádiz" con un resumen en inglés que le permite una amplia difusión entre los especialistas extranjeros. Su proyección internacional y el reconocimiento de la comunidad científica fueron de desde ese momento un hecho indudable. Realizó interesantes publicaciones de carácter científico sobre petrográfica, geotécnica y paleogeografía en la Serranía y en otras regiones alejadas de ella que permitieron tener las primeras ideas de síntesis sobre la formación y constitución de la Península Ibérica.
En la sociedad gaditana de la época, bastante provinciana y más preocupada por los negocios que por la ciencia nuestro personaje tenía fama de “raro”, si hacemos un pequeño esfuerzo podemos comprenderlo, de familia muy conocida sin embargo no muestra el menor interés por los negocios y si por los fósiles y “las piedras”. Existe una anécdota muy poco conocida que nos sitúa perfectamente en el concepto que de José Macpherson se tenía en el Cádiz de finales de 1.800; se cuenta (según se lo relató su padre a nuestro colaborador, amigo y pariente de los Macpherson, Miguel Lacave) que nuestro personaje desapareció muchos meses en un viaje por todo el norte de Africa acompañado de un criado y haciéndose pasar ambos por habitantes de la zona ya que iban vestidos a la usanza típica magrebi, según nos ha contado Miguel Lacave, que a su vez lo recuerda de su padre, pasaron verdaderas calamidades en este viaje y los familiares llegaron a darle por desaparecido. Quizás el relato de esta osada aventura, junto a otros, pudieran encontrarse en el material cedido por una descendiente gaditana del geólogo a una institución madrileña hace unos veinte años.

En 1.871 se constituye en Madrid la Sociedad Española de Historia Natural (SEHN), entre los fundadores está el Catedrático de Paleontología de la Universidad Central, Juan Vilanova, con quien los hermanos Guillermo y José colaboraban desde años antes, un año después los dos hermanos entran a formar parte de la SEHN.

La colaboración de aquel pequeño puñado de geólogos era intensa, por un lado Domingo de Orueta y Aguirre en Málaga, Antonio Machado en Sevilla, Juan Vilanova en Madrid y unidos a ellos los hermanos Macpherson. Parece ser que obligado por sus hermanos José Macpherson tiene que dedicarse a los negocios familiares entre los años 1.872 y 1.874, seria la última vez que lo haga.

En 1.874 recorrió la Serranía de Ronda acompañado de Domingo de Orueta y Aguirre y su hijo Domingo de Orueta y Duarte, que posteriormente seria alumno de José en la ILE.

El año 1.875 es deportado Giner a Cádiz, José Macpherson inicia la colaboración con él. Se ejercen nuevas represiones ideológicas en la enseñanza y, como reacción a ellas, se crea la I.L.E.. Ese mismo año, en la S.E.H.N. presenta el trabajo “El origen peridótico de la Serpentia de la Serranía de Ronda” que al año siguiente es traducido al inglés. A finales de 1.875 se sabe que José ya está instalado en Madrid, en la casa de su hermana Catalina, que ya había enviudado de Diego Montañés.

 Era la época de las grandes controversias entre evolucionistas y los fijistas, claramente influido por su hermano Guillermo, José era un firme defensor del evolucionismo, pero sin embargo sus fundamentos científicos eran absolutamente claros, aun a sabiendas de que sus investigaciones podían ser utilizadas por los científicos fijistas de la época como Vilanova no dudo en certificar el origen geológico de la Serpentina en contra de otros científicos evolucionistas que creían ver en esta roca  posibles vestigios origen biológico y ser, por lo tanto, una prueba evolucionista.
Quizás las razones que motivaron que José Macpherson se estableciera en Madrid a partir de 1.876 de manera permanente debieron ser varias, por una parte familiares como el estar cerca de su hermana Catalina y de su hermano Guillermo nombrado viceconsul inglés en la capital y por otra colaborar con la recién formada ILE y también participar en las sesiones de la SEHN donde presentó en muchas conferencias y en sus anales, sus trabajos e investigaciones.

Sus inquietudes científicas no se limitan al campo de la Geología. Junto a su hermano Guillermo y a Machado fue un activo defensor de las ideas de Darwin y Haeckel, un personaje, este ultimo, mas darwinista que el mismo Darwin y creador del termino "ecología" tan de moda actualmente.
Entre 1.877 y 1.881 es la época más fecunda de Macpherson en cuanto a publicaciones y actividad investigadora. En 1.879, en uno de sus múltiples viajes por la geografía española conoce en Galicia a la escritora Emilia Pardo Bazán, con quien mantuvo excelentes relaciones el resto de su vida.
Otro de los temas apasionantes para Macpherson fueron los terrenos arcaicos españoles, también destacó en los estudios de la química de los minerales, el matamorfismo y la formación de montañas.

En 1.879 colabora en al Comisión del Mapa Geológico, concretamente en la elaboración del mapa de la provincia de Sevilla.
Su capacidad para relacionar hechos y su visión del comportamiento global de la Tierra la encontramos en el trabajo de Leandro Sequeiros (2.001) que a su vez la recoge de Rodríguez Mourelo de 1.902: El 26 de agosto de 1.883 ocurre la enorme explosión del volcán Krakatoa que causó más de 36.000 víctimas y olas de hasta 40 metros de altura, además arrojo a la atmósfera cantidades ingentes de cenizas volcánicas, a los pocos días de dicho suceso y estando José en su casa de S. Ildenfonso de La Granja (que había comprado en 1.896) se produjo allí un hecho llamativo, calló una intensa nevada en la Sierra de Guadarrama. Macpherson rápidamente se puso a recoger gran cantidad de nieve antes de que llegara al suelo”, después la evaporó lentamente, obteniendo así un residuo que examinó al microscopio donde encontró partículas volcánicas, que sin duda, procedían de la erupción del Kracatoa.

En 1.881 muere su hermana Catalina. A partir de 1.883, no sabemos por que causa, disminuye considerablemente su actividad y publicaciones aunque continuo colaborando con la I.L.E. y la S.E.H.N.

En su actividad docente e investigadora, en 1.883, creo una casa laboratorio en la Castellana de Madrid donde se formaron gran cantidad de geólogos y donde otros se perfeccionaron o pudieron continuar sus estudios cuando los avatares políticos cerraban las Instituciones oficiales, allí Eduardo Hernandez-Pacheco pudo terminar su Tesis Doctoral cuando, por orden ministerial fueron cerrados los locales del Museo de Ciencias Naturales. Otra de las grandes aficiones de José fue la fotografía, tanto la petrográfica como la paisajística.

El 25 de diciembre de 1.884 ocurrió el hecho conocido como “El Terremoto de Andalucía” que causo 800 víctimas mortales.
Macpherson participo en su estudio y organizó la misión francesa que se desplazo a Andalucía para su análisis.

De insuficiencia coronaria, en 1.898, fallece su hermano Guillermo, sin duda, este hecho constituyó un fuerte golpe anímico para José.
En 1.901 publica un trabajo titulado “Ensayo de la Historia Evolutiva de la Península Ibérica”, es un trabajo de recopilación de sus conocimientos geológicos, también publica, a instancias de sus amigos un tratado de Geología.

José MacPherson  murió en su casa de La Granja a las 14 horas y treinta minutos del día 11 de octubre de 1902 a causa de una insuficiencia coronaria, como su hermano Guillermo. En 1927 tuvo lugar en Cádiz el XI Congreso Hispano-Luso de la Asociación para el Progreso de Las Ciencias. Durante el mismo se rindió un homenaje a MacPherson con colocación de una lapida en la casa donde había nacido, en la Plaza de la Mina, 12, edificio actualmente desaparecido y frente al cual, en los jardines existentes en la plaza se encuentra un busto de este ilustre geólogo. En dicho congreso, su discípulo Hernandez-Pacheco realizó la siguiente reflexión sobre Macpherson: “Era en suma, excelente maestro, con el que se aprendía lo que principalmente hace falta aprender. A saber estudiar e investigar y obtener el mayor fruto del esfuerzo personal”. (Recogido por Leandro
Sequeiros en su artículo del año 2.001 que se cita en la bibliografía).

En nada su vida fue “aparatosa o resonante” según palabras de su amigo y biógrafo Salvador Calderón, que también fue profesor de la I.L.E.)  en 1.902, sin embargo su métodos, sus enseñanzas y conocimientos le hacen ser considerado como uno de los padres de la moderna geología española. Y todo ello, sin tener nunca un título universitario ni dar clase en la Universidad, pero colaboró en la introducción de las técnicas de laboratorio en España y en el inicio de la petrográfia microscópica con la publicación en 1.870 del trabajo titulado “ Método para determinar minerales”. Además completó la estructura global del paisaje de Giner de los Ríos aportando la visión geológica del mismo y fue maestro de muchos maestros en el campo de la geología española además de contribuir didácticamente a los programas educativos de la Institución Libre de Enseñanza.
Junto a Salvador Calderón, Francisco Quiroga y Domingo de Orueta y Duarte es considerado como pieza fundamental en la modernización de la geología española.

Nunca fue un geólogo aficionado, era un científico aunque no tuviera título universitario, participo en Congresos Internacionales, publicó sus trabajos en varios idiomas y realizó excursiones científicas con los mejores especialistas en geología de campo.
 
 

2.- Relación con Giner y la I.L.E.
El 1 de Abril de 1875 en traído deportado a Cádiz Francisco Giner de Los Ríos. En esta ciudad comienza a gestar el proyecto de lo que sería años después su gran obra, la Institución Libre de Enseñanza. Treintiséis años tenía pues Macpherson cuando conoció a Giner. Las dotes personales de Giner y su prestigio fueron, sin duda, un tremendo acicate en aquellos momentos críticos de la vida cultural andaluza. Un movimiento de solidaridad y simpatía hacia Giner se levanta entre las gentes liberales de la ciudad que consiguen del gobierno que Giner pase de preso a arresto domiciliario.
Machado, Macpherson y muchos científicos  andaluces son seducidos por la metodología de Giner y pasan a ser sus colaboradores cuando D. Francisco funda la Institución Libre de Enseñanza en Madrid un año después de su destierro gaditano.
El proyecto de fundación de la ILE como una sociedad con acciones de 250 pesetas se concretó en 1.876, Macpherson no suscribe, de momento ninguna acción, quizás por no creer en el proyecto y, sin embargo, desde la misma fundación, colabora intensamente con la ILE, por ejemplo, hace una contribución muy generosa al laboratorio de Física y Química.

Cuando Macpherson se establece en Madrid dispuesto a colaborar con Giren y la Institución arrastra discípulos de Andalucía como el hijo de su buen amigo Domingo de Orueta y Aguirre, el joven Domingo de Orueta y Duarte. Pero era un profesor especial, colaboraba con los profesores de la Institución y en sus charlas y paseos por el campo formaba en el conocimiento geológico a ciertos alumnos con especial interés en el tema como a Francisco Quiroga y Rodríguez que llegó a ser catedrático de Cristalografía de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid, la primera cátedra de esa materia que se creo en Europa; otra de las tareas encomendadas a nuestro personaje era acompañar a la excursiones que se organizaban en la Institución para alumnos y profesores en el Guadarrama.

En 1.882 es nombrado profesor de la I.L.E., sigue haciendo aportaciones para el equipamiento de los laboratorios. En el curso 1.884-85 es nombrado profesor de Geología y Minas su amigo Domingo de Orueta y Aguirre.

Su ejemplo como profesor, como colaborador y su generosidad incluso económica hizo que se le dedicara, en el edificio de la Institución el “Pabellón Macpherson" dedicado al estudio de las Ciencias. Este pabellón fue desmantelado y destruido después de la Guerra del 1.936 y ha sido reconstruido no hace mucho tiempo, tan sólo un microscopio Zeiis se conserva del primitivo Pabellón Macpherson.
José Macpherson tuvo una gran influencia en el desarrollo del concepto del paisaje de Giner, le aportó la parte geológica, desconocida absolutamente para él y, con ello, se pudo considerar el paisaje como una convergencia de puntos de vista distintos. Efectivamente Giner consideraba el paisaje como una entidad natural constituida por un conjunto de elementos formando un todo indivisible, Giner ya apreciaba la correspondencia entre el relieve y la vegetación y consideraba que conocer el paisaje es conocer al hombre. No es casualidad que después de decir Macpherson en 1.883 que la Cordillera Central (y por lo tanto la Sierra de Guadarrama) eran la columna vertebral de la Península Ibérica, Giner, en 1.886 afirma la posibilidad de ver esa Sierra de Guadarrama como “la espina dorsal de España”.

En 1.882 aparecen en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza el primer artículo publicado por Macpherson en esta institución, en el año 1.990 publica el último titulado “De las causas generadoras de las montañas”.

Macpherson es nombrado director de la Sociedad para el Estudio del Guadarrama en 1.886, era una institución ligada a la ILE y que tenia como objeto la investigación de estas montañas que eran un verdadero laboratorio al aire libre de la Institución. Varios profesores adquirieron propiedades en la sierra madrileña, Macpherson fue uno de ellos, compró una casa en el casco antiguo de La Granja.
 
 

3.- Su actividad en la Serranía de Ronda
Sin duda, el interés de Macpherson por la Serranía de Ronda procedía de ser amigo y colaborador de Giner de los Ríos en la Institución Libre de Enseñanza y también de la influencia que sobre él ejerció Domingo de Orueta y Aguirre (sr), además de este personaje, que debería ser considerado como absolutamente fundamental en la historia de La Serranía de Ronda, otras personas que despertaron el interés de Macperson por la geología fueron su hermano Guillermo y el catedrático de la Universidad Hispalense D. Antonio Machado, abuelo de poetas, Manuel y Antonio Machado.
La relación entre Macpherson y Orueta nace de la amistad de sus padres en Cádiz. El padrino de bautizo de Macpherson fue Juan Clemens que era muy amigo de Domingo de Orueta y Aguirre (1.793-1.859), que no hay que confundir con Domingo María de Orueta y Aguirre (1.833-1.895) que había ya nacido en Málaga,. La  mujer de Clemens era intima amiga de Pilar Aguirre Veamurguia mujer del Domingo de Orueta nacido en 1.793. El matrimonio Clemens se traslado a Málaga al igual que el matrimonio Orueta aunque los conservaron sus contactos mercantiles y sus amistades en Cádiz.

Con Orueta padre había recorrido la Serranía en 1.874, de ella  poseía grandes conocimientos geológicos y geográficos y todo ello a pesar de la complejidad estructural y la casi ausencia de estudios previos sobre la geología de la zona, sus estudios desde la costa gaditana hasta la Serranía le permitieron tener una visión global y desarrollar una metodología investigativa que consistía en realizar grandes síntesis de conjunto para después encajar en ellas la región que estaba estudiando. Abarca, así, el conjunto y los pormenores al mismo tiempo. Sus muchos viajes por toda España, desde Galicia a los Pirineos, desde Guadarrama hasta las costas del sur o Portugal le proporcionaban un conocimiento global que le permitía tener una visión de síntesis.

Un ejemplo claro de ello es un estudio ya clásico en la historia del conocimiento geológico de la Serranía titulado: “Memoria sobre la Estructura de la Serranía de Ronda" publicado en la Imprenta de la Revista Medica, Cádiz 1874; con la metodología descrita, explica la formación del Tajo de Ronda. Sus palabras son un modelo de que el rigor científico puede ser compatible con la fácil comprensión de la lectura por parte de neófitos en las ciencias geológicas; la belleza de la descripción y la comparación que podemos hacer con la realidad actual del Tajo y sus márgenes, nos hacen transcribir textualmente esta parte del estudio: “...Cuando por primera vez lo observé, creí contemplar restos de algún antiguo glaciar; pero lo gastado de los cantos en general, su evidente estratificación y los restos marinos que con frecuencia se encuentran, me hicieron cambiar de parecer y me inclinó a creer sea mas bien un deposito litoral en el fondo de aquella bahía en donde se acumulaban los detritus que de esa parte de la Serranía acarreaban los antiguos torrentes.

Este deposito, gracias a los permeables elementos de que esta compuesto y a la gran cantidad de carbonato de cal que las aguas que descienden de esa sucesión de montañas calizas traen en disolución, se halla tan fuertemente cementado pos esa sustancia, que constituye en general una roca en extremo coherente, y a esta particularidad se debe, en mi juicio la esencial estructura del Tajo de Ronda.
Al salir el río Guadiaro del estrecho y salvaje desfiladero en que lo aprisionan las sierras de Parauta y de la Gialda (en la actualidad Hidalga), entra en los poco resistentes depósitos Numulíticos y Terciarios, por donde se abre un ancho y apacible lecho.
De esta manera corre el río unos cuantos kilómetros, hasta que encontrando esa tenaz y resistente formación que recubre los depósitos terciarios, la socava quedando otra vez aprisionado entre las paredes verticales como al cortar la serie de calizas secundarias en la sierra de la Gialda.
Así atraviesa la ciudad de Ronda, hasta que cortada toda esa formación, vuelve a penetrar en los deleznables depósitos Terciarios.
Al llegar por segunda vez a estos depósitos, de nuevo los desgasta con facilidad suma, destruyendo al mismo tiempo la parte que constituye la base del conglomerado superior. Socavados gradualmente sus cimientos, se desploma por falta de suspensión la coherente roca en espantosa ruina, dando al Tajo ese sorprendente aspecto que presenta cuando se le ve desde el valle.
Por un medio kilómetro viene el río encallejonado entre las verticales paredes de la angosta brecha que divide a la ciudad de Ronda en dos porciones. Esta brecha que tiene cerca de ochenta metros de profundidad termina de una forma un tanto brusca.
De repente se encuentra el conglomerado cortado a pico y en lo mas profundo del valle aparece la formación Terciaria. El río salva esta colosal ruina de mas de cien metros de elevación en una serie de bellísimas cascadas, hasta que penetrando otra vez en los blandos depósitos Terciarios corre apacible por el ameno valle cubierto de árboles frutales que es el principal adorno de la ciudad de Ronda... “.
Como vemos, es mucho más simple que lo que nos han contado tantas veces con terremotos y otras fantasías, se trata de erosión pura y dura del río Guadalevín o Guadiaro, como le llama Macpherson, sobre materiales geológicos de diferente dureza.
 

BIBLIOGRAFIA

-  GUTIERREZ, J.M.; MARTÍN, A.; DOMINGUEZ, S. Y J.P.  MORAL: Introducción a la Geología de la Provincia de Cádiz. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Cádiz. 1.991.
-  MAC-PHERSON, José: Memoria sobre le estructura de la Serranía de Ronda. Imprenta de la Revista Médica, Cádiz, 1.874.
- ORUETA Y DUARTE, Domingo de : Estudio Geológico y
Petrográfico de la Serranía de Ronda. Imprenta de Julián Palacios, Madrid, 1.917.
- SEQUEIROS, LEANDRO  y MARTÍN ESCORZA C.: El geólogo
andaluz José Macpherson (1.839 – 1.902) y sus aportaciones a la enseñanza y a la investigación de las Ciencias de la Tierra. Enseñanza de las Ciencias de la Tierra, 2.001, (9.3) 214-221.
- La Institución Libre de Enseñanza: Su influencia en la cultura
española. Diversos autores. Homenaje a Francisco Giner de los Ríos celebrado en Ronda en 1.998.
- Diversos autores. Homenaje a José Macpherson. Boletín de la
Institución Libre de Enseñanza, 2ª Epoca, nº 45-46. Julio de 2.002.
 

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